Por Diego Avancini
(Concejal de Tigre)
La designación de Manuel Adorni como Jefe de Gabinete de Ministros y de Diego Santilli como Ministro del Interior representan un paso importante en la consolidación de un gobierno que, lejos de cerrarse, eligió fortalecer su capacidad de gestión y diálogo. Ambos nombramientos reflejan que la etapa que viene exige menos discursos y más resultados. Santilli aporta experiencia territorial y capacidad de articulación entre Nación, provincias y municipios; Adorni, por su parte, aporta coherencia y una mirada moderna de la comunicación política.
Celebramos estas decisiones porque marcan un rumbo de apertura inteligente. Abrir no es claudicar, es crecer. Incorporar dirigentes con experiencia, solvencia y vocación de servicio no solo le hace bien al Gobierno, sino también, y principalmente, le hace bien al país. En momentos donde algunos medios insisten en fogonear internas dentro del Gobierno, conviene recordar que los procesos de transformación real nunca son lineales ni cómodos. La discusión y el debate no son signos de debilidad, sino de vitalidad política. La madurez consiste justamente en canalizar esas diferencias hacia la construcción de acuerdos y resultados concretos. Lo importante no es que haya matices, sino que exista un rumbo claro: ordenar el Estado, liberar las fuerzas productivas y devolverle la esperanza a la gente.
En septiembre, cuando algunos eligieron dividir, especular o priorizar sus propios intereses por encima del proyecto común, el resultado fue el retroceso. La política, cuando se vacía de contenido y se llena de negociados, termina alejándose de la gente. Pero en octubre, la sociedad habló con claridad, eligió madurez sobre mezquindad, gestión sobre cálculo, convicción sobre oportunismo y, sobre todo, no volver a lo que nos destruyó.
Ahora, el desafío es sostener esa madurez política en el plano de las decisiones estructurales. En ese contexto, la Reforma Laboral se vuelve una herramienta fundamental para el cambio que queremos. No se trata de un capricho ideológico, sino de una necesidad económica y social impostergable, la Argentina necesita recuperar la cultura del trabajo productivo para impulsar la inversión y la generación de empleo. Durante décadas, el sistema laboral se transformó en una maraña de regulaciones y privilegios que solo beneficiaron a los intermediarios y a la industria del juicio, dejando afuera a millones de argentinos. Hoy, más del 45% de los trabajadores están en la informalidad.
Una reforma moderna y responsable no significa pérdida de derechos. Significa recuperar oportunidades. Significa devolver dignidad a quien busca trabajo y previsibilidad a quien lo ofrece. Significa decirle a cada pyme y trabajador que el Estado no será su enemigo, sino su aliado. Y significa, también, que el sindicalismo deberá reconectarse con su razón de ser: defender al trabajador, no a la caja política.
En este contexto, el rol del Ministro del Interior será clave para articular consensos, mientras que el Jefe de Gabinete deberá coordinar una implementación ordenada, eficaz y transparente. Por eso, la incorporación de figuras como Santilli y Adorni no es un hecho menor, son señales de gestión, planificación y realismo político.
Desde Tigre, reafirmamos nuestra vocación de acompañar esa línea de acción: trabajo, gestión y diálogo con responsabilidad republicana. Los argentinos esperan hechos, no relatos ni excusas. Esperan políticas que generen empleo, alivien la carga impositiva y devuelvan previsibilidad. En ese camino, la Reforma Laboral es un punto de partida para reconstruir la movilidad social ascendente que durante años nos robaron.
La esperanza no es ingenuidad, es compromiso con el futuro. Y cuando las decisiones van en la dirección correcta, la esperanza se transforma en motor de cambio. Por eso, desde Tigre, acompañaremos con responsabilidad cada paso que ayude a hacer realidad esa transformación que los argentinos votamos. Porque la verdadera libertad no se decreta, se construye con trabajo, con coraje y con madurez política para que esta vez, el esfuerzo, valga la pena.
