El oficialismo entrerriano y La Libertad Avanza avanzan en conversaciones para redefinir puestos estratégicos en delegaciones nacionales, en un contexto de reacomodamiento político tras la consolidación del espacio libertario y el nuevo equilibrio de poder con la Casa Rosada.
El diálogo entre el Gobierno de Entre Ríos y La Libertad Avanza (LLA) gira por estas semanas en torno a una serie de cargos considerados clave dentro de organismos nacionales con presencia en la provincia. El objetivo es avanzar en nuevas designaciones allí donde aún permanecen funcionarios de gestiones anteriores, de acuerdos políticos ya extinguidos o personal de carrera que quedó al frente de las delegaciones.
Las miradas están puestas en reparticiones como la Anses, el PAMI, Vialidad Nacional, Migraciones y el Ministerio de Trabajo de la Nación. A ese listado se suman espacios de peso en organismos binacionales, como la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, responsable de la administración de la represa sobre el río Uruguay.
El trasfondo de estas conversaciones excede la mera cobertura de vacantes. Se trata, según coinciden distintas fuentes, de medir el alcance real del entendimiento político entre la Casa Rosada y el gobernador, Rogelio Frigerio, al tiempo que se busca readecuar esos espacios a la nueva realidad institucional que atraviesa el país en el segundo tramo del gobierno de Javier Milei.
La llegada de Milei a la Presidencia estuvo marcada por una estructura estatal reducida, lo que se sintió con fuerza en los niveles intermedios del funcionariado. En las provincias, el fenómeno fue aún más visible: el armado libertario se apoyó en alianzas circunstanciales y en dirigentes sin un sello partidario consolidado, acuerdos que con el tiempo se desgastaron o se rompieron.

Con el correr de los dos primeros años de gestión, Karina Milei logró ordenar y fortalecer la estructura partidaria de LLA tanto a nivel nacional como provincial. Ese proceso se reflejó en las elecciones de 2025, donde el espacio compitió en todos los distritos. En Entre Ríos, en particular, los libertarios se quedaron con una porción significativa de los lugares en las listas que fueron a las urnas en octubre.
Dentro del esquema que conduce Frigerio existe interés en que el acuerdo electoral tenga un correlato concreto en la administración. La intención es que algunos de los organismos nacionales asentados en territorio entrerriano queden bajo la órbita de dirigentes alineados con el Gobierno provincial. Del otro lado, la estructura formal de LLA y los sectores que quedaron relegados del armado inicial persiguen el mismo objetivo.
La disputa se concentra especialmente en cargos que, en los primeros meses del gobierno libertario, fueron cedidos a referentes políticos o agrupamientos que hoy perdieron influencia. Son puestos atractivos, tanto por el nivel de remuneración como por el margen de acción política que habilitan.
El armado de LLA en Entre Ríos tomó forma recién después de las elecciones de 2023. A esa contienda confluyeron múltiples sectores convocados por la figura presidencial, pero con escasa cohesión interna. Esa falta de amalgama terminó derivando en la fragmentación del bloque de legisladores provinciales.
La boleta encabezada por Milei arrastró al resto de las categorías y permitió obtener cinco bancas en la Legislatura. Sin embargo, solo dos de esos escaños permanecieron dentro del bloque de La Libertad Avanza, mientras que los otros tres derivaron en monobloques, reflejo de una interna que todavía busca ordenarse.
