Tras un recorrido de tensión y acuerdos con el PRO durante 2025, el espacio libertario definió avanzar con un proyecto propio en la Ciudad. Karina Milei activó el armado territorial y político mientras en el gobierno de Jorge Macri primó la cautela y se ratificó la intención de buscar la reelección.
Desde el inicio del proceso de afiliaciones para constituir el partido en la Ciudad de Buenos Aires, en abril de 2024, La Libertad Avanza dejó en claro que su estrategia superó cualquier entendimiento permanente con el PRO. El objetivo siempre fue gobernar el distrito. Luego de un 2025 marcado por enfrentamientos y alianzas electorales con el macrismo, el espacio libertario dio un paso más y comenzó a preparar su propio desembarco en 2027.
En ese esquema, Karina Milei definió avanzar con la organización interna y ordenó a Pilar Ramírez, jefa del bloque de LLA en la Legislatura porteña, comenzar a armar equipos de gestión. Así lo explicó un colaborador cercano a los hermanos Milei, que señaló que el plan incluyó áreas clave con la mira puesta en una eventual alternancia en la Ciudad.
En el entorno del jefe de Gobierno, Jorge Macri, la reacción fue medida. Funcionarios porteños recordaron que el alcalde ya expresó su voluntad de competir por un segundo mandato en 2027, y evitaron sobreactuar frente a las señales que llegaron desde el oficialismo nacional.
La relación entre Javier Milei y Jorge Macri atravesó momentos de tensión durante el último año. El vínculo incluyó gestos de frialdad pública, como el episodio del Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral, pero luego mostró un giro tras el triunfo electoral compartido en las legislativas del 26 de octubre. En noviembre, ambos volvieron a mostrarse juntos en la Casa Rosada durante una reunión con gobernadores convocada por el Presidente.
En paralelo, Pilar Ramírez endureció su discurso sobre la administración porteña. La dirigente, delegada directa de Karina Milei en CABA y figura central en la coordinación política del espacio, cuestionó el “derroche” de fondos públicos y sostuvo que el ajuste aplicado por el gobierno local resultó insuficiente durante los primeros años de gestión.
Ese cambio de tono no alteró la hoja de ruta libertaria. En el espacio señalaron que la Ciudad arrastró casi dos décadas de gobiernos del mismo signo político y describieron ese ciclo como “desgastado”. Bajo esa lectura, LLA avanzó de forma silenciosa en el armado de equipos técnicos en áreas como Trabajo, Economía y Justicia, con la expectativa de un recambio en diciembre de 2027.
Sin embargo, la estrategia planteó límites claros. Durante el año en curso, el oficialismo nacional necesitó el respaldo del PRO en el Congreso para aprobar “las reformas pendientes”. A esa dependencia legislativa se sumó un conflicto sensible: la deuda por Coparticipación Federal que la Nación mantuvo con la Ciudad. En Parque Patricios estimaron ese monto en unos 370 mil millones de pesos, producto de demoras en las transferencias del 1,55% correspondiente.
Jorge Macri planteó alternativas para saldar parte de ese pasivo. El jefe de Gobierno afirmó que aceptó opciones como pagos financiados o la cesión de bienes estratégicos para la Ciudad, entre ellos el predio del ex Mercado de Hacienda de Liniers o tierras cercanas a la zona portuaria.
Dentro del PRO, las posiciones no fueron uniformes. Algunos dirigentes adoptaron una mirada más flexible frente a la avanzada libertaria. “Es lógico que tengan ese deseo, son las reglas de la democracia y no falta tanto tiempo como se supone”, afirmó un funcionario del espacio, que no descartó acuerdos futuros aunque recordó que “Jorge manifestó su vocación de reelegir”.
En el equipo del alcalde porteño también destacaron avances de gestión para contrarrestar las críticas iniciales. Funcionarios subrayaron las obras en marcha y el giro en la política de seguridad, con medidas como la liberación de casas tomadas y el fin de los piquetes, como ejes de un relanzamiento que buscó dejar atrás el primer tramo del mandato.
