Tras un largo debate, la Legislatura porteña aprobó este jueves por unanimidad el proyecto del legislador Daniel Amoroso para prohibir los cajeros automáticos en las salas de bingos y sus alrededores. El PRO manifestó su oposición al proyecto de mayoría, pero luego rectificó su voto.
Luego de tratar una serie de temas con poca trascendencia política, la Legislatura porteña aprobó este jueves un proyecto de ley del dernavaizta Daniel Amoroso, para prohibir el funcionamiento de cajeros automáticos en las salas de juego de la Ciudad y a una distancia menor de 200 metros del perímetro de las salas.
El proyecto tenía un dictamen de mayoría y otro de minoría de la Comisión de Desarrollo Económico, Mercosur y Políticas de Empleo. El de minoría, a diferencia del primero, estipulaba que sólo se eliminaran los cajeros existentes dentro de las salas de juego y que los que están en la calle siguieran funcionando.
La norma fue aprobada por unanimidad por los 40 presentes, aunque tuvo que votarse dos veces. En una primera oportunidad, los legisladores del PRO votaron en contra, aunque igualmente se obtuvo 27 votos contra 13, pero luego rectificaron su voto y acompañaron la iniciativa en general pero no en particular. Esto generó el abucheo y la bronca en la oposición, que acusó al PRO de haber cambiado los resultados sin pedir una rectificación de la primera votación.
Durante la sesión, casi todo el bloque del PRO se retiró del recinto y los macristas Alejandro García y Álvaro González quedaron en representación de la bancada oficialista. García, quien defendía el despacho de minoría, sostuvo que la medida era de "difícil implementación" aunque considero que se trataba de un tema importante para "combatir la ludopatía”.
No sólo faltaban los legisladores del PRO, sino que los miembros del PJ que encabeza Diego Kravetz también estaban ausentes, así como los kirchneristas Juan Cabandié y Gabriela Alegre, acto que muchos entendieron como una actitud protectora hacia el empresario kirchnerista Cristóbal López, dueño de las principales salas de juego de la Ciudad.
El texto aprobado establece que dentro de las salas de juego se prohíba el funcionamiento y la instalación de cajeros automáticos bancarios y/o máquinas expendedoras de dinero y/o espacios de actividades relacionadas con préstamos pignoraticios de dinero contra entrega de documentos, cheques o empeño o compra de bienes. El objetivo de esta ley, que deberá discutirse en audiencia pública y volver a tratarse en el recinto en segunda lectura, es prevenir la ludopatía.
Allí, se explica, además, que "siendo reconocida la ludopatía como un problema de salud pública más la caracterización del jugador compulsivo donde se destaca la obsesión por jugar y conseguir dinero para seguir jugando, la posibilidad de contar con una máquina expendedora de dinero a pocos pasos de distancia del lugar donde se realizan las apuestas, es un elemento que contribuye a disparar el deseo de seguir apostando cuando el jugador se queda sin dinero en sus bolsillos".
