El Tribunal en lo Criminal N°1 de Morón resolvió finalmente no hacer lugar al pedido del sacerdote de otorgarle el beneficio de la libertad anticipada al cumplir dos tercios de la condena. Tras el fallo, seguirá preso hasta mayo de 2028.
“Soy inocente, y estoy respetando lo que la ley me está pidiendo”, le planteó a los jueces durante su descargo. “Tengo un sentimiento genuino de ser inocente, porque soy inocente, y estoy respetando lo que la ley me está pidiendo -para acceder al beneficio de la libertad condicional”.
Mario Ravizzini, el fiscal a cargo, también realizó su argumentación y lo calificó como «una falta de respeto a la víctima y a la sociedad» y agregó: «Usted, señor Grassi, no puede estar en libertad bajo ningún punto de vista», mientras solicitó el rechazo a la libertad condicional.
Grassi se encuentra preso desde el 2013 en la Unidad Penitenciaria N°41 de Campana en un pabellón especial para presos con buena conducta. Según lo establecido en la condena, debería ser excarcelado recien en mayo de 2028, condena que deberá cumplir luego de que esta sea la tercera vez que se le rechaza el pedido de libertad condicional.
Estando en la cárcel, el padre Grassi se recibió de abogado, por lo que en la audiencia de este jueves es él mismo quien se representará ante la Justicia, hecho que no había ocurrido en otras causas.
En junio de 2009 el TOC N°1 de Morón sentenció al cura a 15 años de prisión por los delitos de abuso sexual agravado por ejercer el rol de sacerdote, estar encargado de la educación y la guarda del menor en víctima.
Durante el proceso judicial, se pudo comprobar que Grassi atacó en 1996 a dos menores de la Fundación Felices los Niños, la cual estaba a su cargo. En 2017, la Corte Suprema dejó firme la condena y desde ese entonces quedó alojado en el pabellón N° 6 de la Unidad Penitenciaria N° 41.
