La tasa más alta de informalidad se observa entre las mujeres de hasta 29 años, donde el indicador alcanza el 57,9%; y las de 65 años y más, que tienen un índice de 61,6%.
Al desagregar por género, las mujeres registraron el índice más alto de informalidad, con un 44,5%, frente al 41,8% de los hombres. Por grupo etario, el fenómeno se acentúa en los extremos: alcanza al 58,4% entre los jóvenes de hasta 29 años y al 58% en los mayores de 65. En contraste, el nivel más bajo se observa en la franja de 30 a 64 años, con una tasa del 37,6%.
Dentro del segmento joven, además, la informalidad vuelve a ser más elevada entre las mujeres: trepa al 59,7%, mientras que en los hombres se ubica en el 57,3%.

En esa línea, añadió que «la recuperación económica no está llegando al empleo de calidad». «Los datos de la Situación y Evolución del Trabajo Registrado (SIPA) muestran que, más allá de la informalidad, la calidad del empleo formal se deterioró a fines de año», precisó.
