Jorge García Cuerva pidió acompañar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y advirtió sobre el impacto del desempleo, la exclusión y la falta de respuestas ante la crisis.
En el marco de la conmemoración por los 50 años del asesinato de los cinco curas palotinos durante la última dictadura militar, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a pronunciarse sobre la realidad social del país y envió un mensaje al Gobierno de Javier Milei.
Durante una misa celebrada en la parroquia San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano, sostuvo que no puede haber indiferencia frente al crecimiento de la pobreza y la falta de empleo.
Al recordar a los religiosos asesinados en 1976, García Cuerva destacó que fueron perseguidos por defender la dignidad humana y afirmó que ese compromiso continúa siendo un ejemplo para afrontar los desafíos sociales de la actualidad. En ese contexto, vinculó ese legado con la necesidad de fortalecer el acompañamiento a quienes más padecen las consecuencias de la crisis económica.
Durante su homilía, el jefe de la Iglesia porteña convocó a «estar cerca» de las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad y señaló las dificultades que enfrentan quienes sufren el desempleo, la pobreza, la enfermedad, la soledad de los adultos mayores y quienes viven en la calle. Además, instó a dejar atrás «la crueldad y el individualismo» para promover una mayor solidaridad y compromiso con los sectores más afectados.
Las expresiones del arzobispo se suman a otros pronunciamientos realizados en los últimos meses, en los que manifestó su preocupación por el deterioro del tejido social. En esas intervenciones también insistió en la necesidad de que el Estado, la dirigencia política y la sociedad trabajen de manera conjunta para dar respuesta a las demandas de los sectores más vulnerables.
