El economista llega al Ministerio de Hacienda de Macri para intentar que los indicadores negativos no se profundicen. Pero si se hace un repaso de sus 3 años y medio como ministro de Economía de Vidal, el futuro no es alentador. Deja una Provincia profundamente endeudada
La primera prueba de fuego la dieron los mercados: tras su jura y su primer discurso como ministro de Hacienda, el dólar subió. La segunda prueba de fuego será lograr que el FMI no se baje del desembolso por 5400 millones de dólares comprometidos para la primera quincena de septiembre.
Es decir, ahora le piden cumplir objetivos que en su gestión en la Provincia no logró.
Si se repasan sus 3 años y medio como ministro de Economía bonaerense, la llegada de Hernán Lacunza no se puede leer con optimismo. Los números que dejó en Provincia no lo ayudan.
En las últimas horas se habló mucho de «la herencia de Dujovne» que ahora recibe Lacunza. Pero poco se habló de la herencia que Lacunza deja en la Provincia.
No solamente la herencia que le deja a su sucesor, Damián Bonari. Sino también la herencia que le dejarán al ministro de Economía bonaerense a partir del 10 de diciembre. Y que según los números de las PASO, seguramente será un funcinario del riñón de Axel Kicillof.
El economista hincha de Racing deja una provincia más endeudada, con un sistema productivo quebrado, una economía en caída y un desempleo que supera al dejado por Dujovne.
La única esperanza imperante es que Lacunza tenga más muñeca política que su antecesor. Dujovne no tuvo la capacidad de aceitar una negociación política con sectores de la oposición.
Los números en la Provincia durante el primer trimestre del 2019 exhiben una caída del 6% en el nivel de actividad. A esta cifra negativa se llevó a pesar de la cosecha récord que permitió un aumento de la producción agropecuaria del 12%, pero con un retroceso industrial del 14% en el último año.
Estas cifras representan hechos concretos. Un ejemplo claro es la reducción de 16.200 millones de pesos en los recursos destinados a la salud con respecto al año anterior.
Desde su llegada a La Plata en 2015, la gestión Vida-Lacunza no sólo aumentó el volumen de la deuda provincial, sino que además acortó el plazo promedio de vencimientos en casi dos años. Además, hizo crecer la participación de la deuda en moneda extranjera sobre el total.
Incluso el actual encargado de la política monetaria, el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, formó parte del equipo bonaerense de Lacunza. Fue su primer subsecretario de Finanzas en la etapa más intensa del endeudamiento provincial.
Pedro Rabasa, que lo acompañó desde un cargo menor en la provincia, ahora vuelve a estar a su lado en la etapa que hoy inicia.
Hay dos cuestiones que son ciertas y que le dan una ventaja a Lacunza. Por un lado, tiene un perfil diferente a todos los economistas que pasaron por las carteras económicas de Cambiemos a nivel nacional. Por otro lado, lo llamaron en el peor momento. ¿Es posible caer aún más? El pronóstico, por ahora, es reservado.
