Solo durante el último año crecieron los asentamientos a la vera de mismo en un 53%. Pasaron de 285 en 2015, a 437 en 2016. Vecinos y ONGs esperan la declaración de la emergencia ambiental.
Cada vez las aspirinas sirven menos y el dolor avanza. Se infecta, tiene olor, huele mal y eso genera molestias de todo tipo. Pero lejos de ser un "paciente" fácil de tratar, el río Reconquista, ese extenso curso de agua que atraviesa 18 municipios bonaerenses, está en peligro, al borde de entrar en un coma profundo del que después será casi imposible salir.
La falta de planificación histórica de obras hidráulicas y el crecimiento poblacional desordenado a lo largo de la cuenca llevaron a que, en los últimos tres años, se incrementara un 53% la cantidad de asentamientos: de 285 (94.127 familias) a 437 (128.098). Además, hizo que proporcionalmente aumentara el nivel de contaminación (con índices cercanos a los del Riachuelo), las toneladas de basura (casi un estadio de River lleno cada dos días), las enfermedades relacionadas con ella (las de transmisión hídrica, como hepatitis, gastroenteritis, diarreas y parasitosis; las aéreas, problemas respiratorios, asmas, EPOC y obstructivas crónicas; y las raras, por la presencia de metales pesados), y la inseguridad presentes en la zona, según registros de las ONGs Techo y ProyectAR. ¿Datos oficiales?
No están disponibles. Todo parece moverse en el terreno de la informalidad, de acuerdo con testimonios recogidos de vecinos.
Uno de ellos tiene un arroyo que corre por detrás de su casa y dice que "cuando llueve no puede salir a la calle y los chicos tampoco asistir a la escuela". Otro apunta que es factible "toparse con ratas de gran tamaño, arañas y hasta lagartos gigantes a cualquier hora". También están quienes lamentan que los camiones de recolección no pasen seguido y que los residuos permanezcan dentro de la casa "con moscas y bichos en las habitaciones".
Primeros pasos
"El principal objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas y reducir la contaminación del río y su cuenca, con la prioridad puesta en un ecosistema favorable para los afectados y en el fomento de empresas con propósitos sociales y/o medioambientales", advierten Carolina Casares y Eduardo Regondi, dos de los principales promotores del proyecto. Enseguida, dan a conocer los primeros pasos: "Nosotros arrancamos con la concientización y la sensibilización, para luego volcarnos a la acción. Hay que activar de alguna manera. No se puede demorar más. Si tardamos 10, 15, 20 años, no importa. ¿Cómo va a ser una utopía sane ar un río?"
La cuenca c omprende 134 cursos de agua, unos 1670 kilómetros cuadrados, y viven en ella más de 4.200.000 de personas (el 40% de la población bonaerense). El 54 % no tiene agua potable de red y el 63% no está conectado a la red de cloacas. El panorama se agrava cuando se comprueba que en el área se asientan casi 22.000 industrias, y que la mayoría vuelca sus efluentes al río sin tratamientos adecuados.
Consultado sobre la realidad de la cuenca, Rodrigo Silvosa, subsecretario de Infraestructura Hidráulica del gobierno bonaerense, manifestó su preocupación por el estado que atraviesa el Reconquista, aunque descartó declararlo bajo emergencia ambiental en el corto plazo, pese al reclamo que impera por parte de los vecinos de zona norte desde el año pasado.
Obligatoriedad
Estimó que el saneamiento de las aguas del río no demandará "menos de cinco años" y repasó parte del paquete de soluciones en el que avanza la administración de María Eugenia Vidal, que siguen la premisa de "frenar la contaminación", ir a fondo y atacar el problema. Así, enfatizó que "se reactivó el apoyo económico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de 280 millones de dolares, para recuperar al Reconquista" -una medida que estaba en pausa-, y se volvió a poner en marcha el programa orientado a la reconversión de las industrias contaminantes instaladas a lo largo de la ribera, en línea con lo que insisten la mayoría de las ONGs entrevistadas.
"Apuntamos a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la cuenca y a transformar al río en un espacio público óptimo para la vida comunitaria. Es clave promover la conciencia ambiental, especialmente desde la educación y hacia los más chicos. El río debe ser de todos", reflexiona Silvosa al observar la postal borrosa que le devuelve el agua.
El plan paralelo que impulsan los vecinos
Desde las ONGs consultadas remarcan una y otra vez la necesidad de adoptar una mirada global acerca de lo que ocurre y desde ahí trazar estrategias. Eso evitará -aducen- pensar en "curitas" o "parches", que sólo atacan la situación en forma parcial, como ocurre en este momento, en el plano institucional.
En concreto, el plan integral que promueven, hecho a pulmón y financiado por un puñado de empresas, descansa sobre tres pilares clave: Ambiental, industrial, educativo.
Fuente: La Nación.
