Fuente: INFOCIVICA
Por estas horas, lo único que se escucha en Ciudad Evita es “No a la CEAMSE” (Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado). Es que los vecinos agrupados en Poder Popular se organizaron para que no se construya una estación de transferencia de residuos en su barrio. En la asamblea que se realizó en el club barrial VEMME, la gente se retiró porque los funcionarios municipales no quisieron responder a sus preguntas.
Este proyecto está avalado por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de La Matanza que, desde diciembre, lleva adelante una campaña de información. Visitando casa por casa, promotores ambientales contratados por la Comuna destacan los beneficios de la planta a través de una presentación audiovisual. También organizan visitas guiadas a la planta de transferencia de Colegiales para que los vecinos vean cómo sería la de su barrio y asisten a las reuniones convocadas por los vecinos. Pero éstos se resisten terminantemente al proyecto y explican sus razones.
“En realidad, todo esto es una campaña de desinformación que intenta legitimar la instalación de la planta de transferencia, algo a lo que nos oponemos terminantemente”, indica Sergio Orona, miembro de la asociación civil. El principal argumento que esgrimen es que “el modelo de la CEAMSE, de recolectar y enterrar basura está agotado”, y señalan los daños medio ambientales y riesgos a la salud que éste supone.
Es que, efectivamente, la planta de transferencia tiene como función alojar los residuos, compactarlos para reducir su volumen y luego, desde allí trasladarlos al centro de deposición de residuos Norte III de José León Suárez, en San Martín.
“Lo que proponemos como alternativa desde Poder Popular es instalar la estación en el parque industrial que está en formación ubicado en el Kilómetro 42, sobre Ruta 3, en Matanza, que también tiene buenos accesos. Además, queremos aplicar el modelo de recolección en origen, la recolección diferenciada de residuos y que se multe a los infractores”, sugiere Orona y destaca: “No queremos plantas de transferencia cerca de centros urbanos, no queremos enfermedades, no queremos que se devalúen nuestras propiedades”.
Los vecinos de La Matanza expresaron también su disconformidad con la falta de respuesta oficial a sus temores y dudas. Una de las personas que asistió a la asamblea explicó: “No nos permitieron preguntar y ante nuestra queja, propusieron que anotáramos nuestras dudas en papelitos. Al final, las inquietudes comprometidas no fueron respondidas”.
Es que para la Comuna, con o sin el beneplácito de los más de 100.000 habitantes de Ciudad Evita, la estación de transferencia ya es un hecho. En seis meses, empezarían a construir los galpones: “Estaría lista en 120 días y comenzaría a operar inmediatamente”, aclaró el Secretario de Medio Ambiente de La Matanza, Raúl Magario, siempre insistiendo con que “el impacto ambiental es prácticamente cero”.
El predio donde se proyecta la planta de transferencia tiene 40 hectáreas, de las cuales, según el área municipal que lleva el tema, sólo se usarían dos. Sin embargo, esto también es motivo de preocupación en la comunidad. Según explicó Orona, muchos vecinos que integran el grupo de Vecinos Autoconvocados de Ciudad Evita sospechan que el predio eventualmente será utilizado también para relleno sanitario.
Estos temores se ven fundados en el probable cierre del relleno sanitario de González Catán, que actualmente recibe las 1200 toneladas de basura diarias que genera Matanza. Este depósito sigue funcionado aunque tenía fecha de cierre el 31 de diciembre. Ni la orden de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, ni las promesas del ex gobernador Felipe Solá, hicieron que el depósito deje de recibir la basura no sólo de Matanza sino de los partidos de Almirante Brown y Presidente Perón.
Magario asegura que el nuevo predio no será utilizado como reemplazo: “No se almacenarán residuos y tampoco se tratarán, sólo se transferirán a otro lugar -señaló- Esto no es un basural a cielo abierto”. Sí reconoció que “si la planta no se hace, no cierra el relleno de Catan”.
Los argumentos del Municipio, obviamente a favor de la obra: El proyecto costará $ 25 millones y será financiado por la Autoridad de Cuenca Matanza–Riachuelo, habrá una reducción del recorrido que deben hacer los camiones por el fácil acceso y por estar más cerca de las zonas que generan basura. La zona estará arbolada, no habrá olores y tampoco se usará la totalidad del predio.
La historia de vida de Poder Popular es muy reciente. Ante el rumor de que se alojaría en el Partido una planta de compactación de basura, los vecinos se organizaron espontáneamente en diciembre pasado. A partir de ese mes, adoptaron como método de lucha los cortes en Ricchieri y Camino de Cintura, caravanas, asambleas y pedidos de audiencia a los funcionarios para que les expliquen como sería el proyecto. Hoy cuenta con más de 400 miembros activos.
