El presidente de la confederación, Ednaldo Rodrigues, tomó la decisión junto a los dirigentes exclusivamente por la comodidad logística.
El partido entre Argentina y Brasil que dio vuelta al mundo no fue solo el de la final de la Copa América. También, el que duró cinco minutos hizo lo propio, pero por otros motivos: la disputa entre las asociaciones de cada país, con la FIFA como intermediaria, para definir el último encuentro que falta disputarse de las Eliminatorias Qatar 2022, fue un ida y vuelta constante.
Luego de reclamos, presentaciones y argumentos de todo tipo, más la resolución del ente del fútbol mundial, que decidió que el partido debe disputarse el 22 de septiembre, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) confirmó que el encuentro, que había sido suspendido por autoridades de Anvisa, se jugará en el Arena Corinthians de San Pablo, el mismo donde surgió la polémica.
El presidente de la confederación, Ednaldo Rodrigues, tomó la decisión junto a los dirigentes pura y exclusivamente por la comodidad logística que otorga la plaza elegida y en sintonía con alguna sugerencia desde Zúrich. De esta manera, se descartan sedes como Melbourne (Australia), Emiratos Árabes Unidos o algún estadio en Europa.
Más allá de esta decisión, todavía la CBF tiene tiempo hasta agosto para anunciar su decisión final sobre la sede y horario dónde se disputará el encuentro. Gracias a la cercanía, este nuevo escenario le abre la posibilidad a la AFA y a la Selección Argentina de jugar un amistoso en nuestro país para despedirse de su público antes del Mundial de Qatar 2022.
A pesar de que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) había acudido a la FIFA y presentó un reclamo formal ante el Comité de Apelaciones para que el partido no se juegue, ahora el equipo de Lionel Scaloni tendrá un encuentro ante uno de los favoritos de cara a la Copa del Mundo.
