El gremialismo se sumó con más peso a la estructura del oficialismo con una seguidilla de anuncios, fotos y gestos. Trabajan en conjunto con el PJ para organizar el acto del 17 de octubre.
El Gobierno incorporó definitivamente a la CGT a la estructura del Frente de Todos con una oleada de anuncios, fotos y gestos en línea con el planteo de los sindicalistas de cobrar mayor protagonismo en la campaña electoral y la gestión de la política económica. Con pocas horas de diferencia Alberto Fernández anunció junto a la cúpula de la central el proyecto de ley para la creación de comités mixtos de seguridad e higiene en las empresas y recibió a Hugo Moyano, en tanto que Eduardo «Wado» de Pedro hizo lo propio con Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez. Héctor Daer, cotitular de la CGT y candidato a renovar ese cargo, asumió el rol de nuevo vocero de la campaña al cuestionar a la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.
La decisión del jefe de Estado de recostarse sobre el sindicalismo tradicional está en línea con la dinámica que le impuso a su gestión a partir de la derrota electoral en las PASO y del cambio de Gabinete con el arribo del tucumano Juan Manzur. Buena parte de la agenda de los ministros esta semana tuvo al menos un capítulo con gremialistas, como las acciones de empalme de planes sociales a trabajo formal en rubros como el de la construcción. Como telón de fondo también subyace el interés de Alberto por una resolución incruenta y unionista de la interna de la CGT el 11 de noviembre y la posible asunción de una nueva jefatura colegiada con la participación de todos los sectores.
