Después de 24 años al frente de ATSA Buenos Aires y nueve como cotitular de la CGT, Héctor Daer anunció su salida de ambos cargos y podría marcar un quiebre en una cultura gremial.
En menos de dos meses, Héctor Daer sorprendió al sindicalismo argentino con una decisión que alteró al movimiento obrero: comunicó que dejará la conducción de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) Buenos Aires y también su puesto en la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT). Se trata de un movimiento inusual en un ámbito que se caracteriza por reelecciones sistemáticas.
Con 63 años, Daer no se retira completamente: continuará al frente de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) y de UNI Américas, la rama regional de la federación global de sindicatos de servicios. Además, aspira a mantenerse en el Consejo Directivo de la CGT, aunque desde otra función.
La noticia de que no buscará otra reelección en las elecciones de ATSA del próximo 7 de agosto generó cierta incomodidad interna. Para muchos en el universo sindical, su gesto constituye un mal precedente: en un ambiente donde retener el poder es el objetivo central, liderar una lista única es símbolo de fortaleza más allá del respaldo real.
El contexto actual empuja también a revisar liderazgos. El factor Milei genera desorientación entre los sindicalistas y los obliga a reinventarse en medio de una sociedad que mira con recelo sus acciones. Además, se enfrentan a un gobierno nacional que no los convoca, los excluye del debate público y avanza con reformas laborales sin consulta. «Si a Milei le va mal, no creo que el principal beneficiario sea el peronismo; nadie sabe qué quiere la mayoría de la gente», confesó al portal Infobae con pesar un dirigente de larga trayectoria.

El congreso de la CGT, que se celebrará en octubre, promete ser un punto de inflexión. A la salida de Daer se sumarán también Carlos Acuña (estaciones de servicio) y Octavio Argüello (Camioneros), los otros dos miembros del triunvirato actual. Sin consenso, hay sectores que proponen eliminar la conducción de triunvirato y que haya solo un secretario general.
Daer y Andrés Rodríguez (UPCN) promueven a Jorge Sola, del Sindicato del Seguro, como secretario general único. Los dos están convencidos de que el esquema de los cotitulares nunca funcionó. Su perfil comunicacional lo ubican como el preferido del entorno de Sergio Massa, que incluso lo había considerado como ministro de Trabajo si le ganaba a Javier Milei.
Sin embargo, otras facciones del sindicalismo prefieren mantener el triunvirato. Uno de los posibles nombres es Cristian Jerónimo, de empleados del vidrio, con vínculos con Hugo Moyano. Por el lado de Luis Barrionuevo, asoma la figura de Daniel Vila, de Carga y Descarga, quien ganó un resonante conflicto de encuadramiento sindical contra los camioneros en Mercado Libre. También suena Maia Volcovinsky, de la UEJN, impulsada por Barrionuevo como cara femenina del proyecto Trabaj.ar.
En diálogo con LaNoticiaWeb Radio en Urbana BA, el miembro del triunvirato y dirigente de Camioneros, Octavio Argüello, habló de que «quizás» es el momento de un «traspaso generacional» en las cúpulas. «Daer considera que ha sido una etapa que cumplió un ciclo y me parece que si lo siente de esa manera es loable». Y agregó sobre su reemplazante: «Hay que hacer lo que más le convenga al conjunto del movimiento obrero sin romper la unidad».

Desde el sindicalismo afín al kirchnerismo, crece el impulso para que Abel Furlán, de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), tome las riendas de la CGT. La idea de que un gremio industrial vuelva a tener un rol protagónico en la conducción nacional gana adeptos en distintos sectores.
La incertidumbre que rodea al futuro del sindicalismo va más allá del recambio de nombres. En el Congreso se discuten iniciativas como la de Democracia Sindical, impulsada por la UCR y el PRO, que propone limitar la reelección indefinida y aumentar los controles a los líderes gremiales. Además, el gobierno de Javier Milei podría avanzar con reformas estructurales que modifiquen el poder sindical.
Por eso, las decisiones de los denominados «gordos de la CGT» serán clave para determinar cómo se posicionan los sindicatos en este contexto político atomizado y que encuentra a sus líderes con una imagen desgastada. Sin embargo, los vientos de cambio podrían alcanzarlos siempre y cuando estén dispuestos a apartarse del manejo actual de las cúpulas cegetistas.
Este año habrá elecciones en una veintena de sindicatos importantes y buscarán una nueva reelección dirigentes de peso como Gerardo Martínez (UOCRA), Luis Barrionuevo (gastronómicos), Sergio Palazzo (bancarios), Rodolfo Daer (Alimentación), Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), Amadeo Genta (municipales porteños) y Jorge Sola (seguros), entre otros.
