El consejo directivo se reunió y definió que la huelga, la cuarta de la era Milei, se realizará el día que se debata el proyecto en Diputados. El oficialismo pretende que se sancione este jueves. Organizaciones sociales, sindicales y políticas marcharán igual al Congreso.
Javier Milei quiere la sanción de la reforma laboral en su escritorio lo antes posible. A su entender, es un triunfo que quiere exponer en el discurso de apertura de sesiones del Congreso de marzo próximo. Por lo tanto, la pretensión del oficialismo es aprobar el proyecto esta misma semana. La fecha probable es el jueves 19.
En ese contexto, la CGT y tras una reunión de su consejo directivo por Zoom, anunció la realización de un paro nacional de 24 horas para esa jornada o cuando se concrete la sesión. Es el cuarto paro que la central obrera realiza desde que los libertarios gobiernan la Argentina. Se prevé una medida de fuerza con potencia, sobre todo porque los gremios del transporte adhieren, lo que garantiza un parate importante en todo el país. Eso no quita que frente al Congreso haya movilizaciones de gremios, organizaciones sociales y políticas contra este dañino proyecto. La duda que persiste, al menos en lo legislativo, es si habrá o no modificaciones al texto aprobado en el Senado que reclaman incluso desde algunos sectores aliados al gobierno en el Congreso.
El paro siempre estuvo en los discursos de los triunviros de la CGT. Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello lo dijeron en el acto que hicieron el pasado 18 de diciembre en Plaza de Mayo, pero -vale aclararlo- no encabezaba la nómina de acciones prevista en el plan de lucha que enarbolaban.
Ahora esta medida de acción directa, la más importante de todas y prevista incluso en la Constitución Nacional, comenzó a organizarse. Durante el encuentro virtual que mantuvo el consejo directivo de la CGT se impuso sin problemas el paro nacional. Eso sí, antes se rechazaron propuestas que incluían una movilización. Los integrantes del secretariado nacional, con apoyo de los sectores conocidos como Gordos e Independientes, desactivaron la vuelta a la calle.
El miércoles a las 11 en la sede de la CGT, el triunvirato informará oficialmente la realización de la huelga nacional. Se espera que esté confirmada la sesión para el día siguiente.
La opción por el paro tiene al menos dos motivos. Uno de ellos es que la conducción sabe que no pueden postergar más esta medida, mucho menos después de la media sanción en el Senado. El otro motivo es que lograron que se sumaran los gremios más importantes a la hora de parar el país: los maquinistas de La Fraternidad de Omar Maturano y la escurridiza Unión Tranviarios Automotor (UTA).
Los trenes son los que transportan buena parte de los trabajadores que llegan a la Ciudad de Buenos Aires desde el conurbano. Los colectivos se hacen cargo del resto. Ahora, si ambos no funcionan la postal de un país detenido por un paro nacional de trabajadores se vuelve imponente.
La participación de La Fraternidad y la UTA no es un dato menor. Ambos gremios mantienen discrepancias con la conducción de la CGT que ahora las dejaron de lado. Igual Maturano no oculta sus críticas y señala el exceso de dialoguismo en la conducción cegetista y la demora en llamar a un huelga nacional. Incluso considera que debería ser más extensa y se inclina por unas 48 horas de paro.
Dentro de esta panorama hay una duda que persiste y es que los colectiveros que responden a Roberto Fernández cumplan con el compromiso asumido de no hacer circular las unidades. La duda no es gratuita, hay antecedentes. Tal vez por eso es que, medio en serio medio en broma, en la reunión de CGT se pidió que Fernández esté presente en la conferencia de prensa de este miércoles.
