La CGT peronista cambia de rumbo: opta por un enfoque más confrontativo para gestionar sus tensiones internas. Negociaciones clandestinas entre el Gobierno y la central trabajadora para pactar una ‘reforma laboral limitada’: ¿Qué implica el proyecto que buscan consensuar con la oposición?
Un día después del primer encuentro entre el Gobierno y la CGT durante la gestión de Javier Milei, ya se apreciaban los primeros efectos: mientras la CGT reafirmaba su llamado a una movilización el 1° de mayo y a un segundo paro general el 9 del mismo mes, en la Casa Rosada se aseguraba que las negociaciones seguían en marcha y se iniciaba el debate con diputados y senadores radicales sobre el proyecto de reforma laboral acotada, comprometido con los líderes sindicales para buscar un acuerdo.
Las diferencias principales incluyen la propuesta de hacer opcional el aporte solidario de los trabajadores para financiar las obras sociales sindicales, la imposición de un límite basado en la inflación en las paritarias, y la modificación del régimen de indemnizaciones por despido. Ante estas discrepancias, la CGT adoptó una postura firme, algo que el gobierno anticipaba y no descartaba abordar en futuras negociaciones.
Después de una reunión de más de tres horas, el Consejo Directivo de la CGT, encabezado por Héctor Daer y Pablo Moyano, negó su apoyo a la reforma laboral y reafirmó un plan de acción para combatir los despidos en el sector público y la erosión de los salarios debido a las paritarias sin límites frente a la inflación.
En este contexto, Daer anunció este jueves una marcha al monumento al Trabajador el 1° de mayo y un segundo paro general de 24 horas para el 9 del mismo mes en protesta contra la política económica del Gobierno de Javier Milei. El primero tuvo lugar apenas 40 días después de que asumiera el gobierno libertario, el 24 de enero.
El llamado a un paro el 9 de mayo rompe con la intención previa de esperar resoluciones legislativas y judiciales. Este cambio responde también a la dinámica interna de la central obrera. El adelanto del paro evita una ruptura, pese a las apariencias de unidad tras una reunión del consejo directivo. Héctor Daer, líder cegetista, pasó de un tono dialogante a uno más combativo en poco tiempo, mostrando tensiones internas.
«La Confederación General del Trabajo reunida con todo su Consejo Directivo presente repudia la represión ocurrida ayer en las inmediaciones del Ministerio del Capital Humano y luego de un debate con todos sus miembros anunció el plan de lucha con la participación de la marcha universitaria el 23 de Abril , Movilización a Plaza de Mayo el 1 de mayo y Paro nacional el 9 de mayo«, confirmó la central sindical en un comunicado.
El endurecimiento de Daer refleja su disputa con Pablo Moyano y Carlos Acuña. Acuña, aliado de Moyano, volvió a escena tras la amenaza de Luis Barrionuevo de desplazar a Daer.
Daer, afectado por la derrota electoral de Massa, perdió el apoyo de Armando Cavalieri, líder de los «Gordos«. Cavalieri dialoga directamente con el gobierno sobre cambios laborales, distanciándose de Daer.
En la reunión con funcionarios de Milei, Daer planteó la posibilidad de movilización y paro, condicionado a validación de paritarias por la Secretaría de Trabajo. El adelanto del paro busca presionar al gobierno para nuevas negociaciones.
En el Gobierno, el próximo paro no se percibe como un quiebre en el diálogo iniciado el miércoles en la primera cumbre con la CGT. No se solicitó la suspensión del paro. «Son asuntos independientes», reiteraron desde la Casa Rosada, argumentando que es comprensible que los sindicatos defiendan los intereses de sus afiliados.
Al mismo tiempo, el sindicato de Camioneros estaba en proceso de renegociar la homologación de las paritarias basadas en la inflación en la Secretaría de Trabajo, mientras que la UTA estaba buscando recursos para evitar el paro de colectivos, bajo la amenaza del Gobierno de sancionar a las empresas.
Este jueves, a partir de las 16:30, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, recibió el proyecto de reforma laboral propuesto por la UCR, presentado por los senadores Pablo Blanco y Eduardo Vischi, así como por los diputados Soledad Carrizo, Pablo Cervi, Rodrigo De Loredo, Fabio Quetglas, Alfredo Vallejos y Pamela Verasay. También estuvieron presentes el secretario parlamentario de la UCR, Alejandro Caccace, el secretario ejecutivo de Gobierno de la Jefatura de Gabinete de Ministros, José Rolandi, y el secretario de Interior, Lisandro Catalán.
A pesar del anuncio de negociaciones técnicas entre el Gobierno y la CGT, el tono confrontativo se intensifica con el nuevo paro y las declaraciones de líderes sindicales después de la reunión del Consejo Directivo este jueves, donde analizaron y rechazaron la propuesta gubernamental.
En la Casa Rosada enfatizan que el gobierno de Milei no es antisindical, sino que valora a los gremios como un actor importante en el mercado, a diferencia de lo que afirma la CGT, que considera el plan del Gobierno como un ajuste impuesto por el FMI.
La propuesta del Gobierno a la CGT y los radicales fue que, con el texto en la mano, cada sector contribuya para seguir negociando en reuniones técnicas la próxima semana, antes de presentarlo con el mayor consenso posible para ser debatido en comisiones de Diputados, simultáneamente con la ley ómnibus, en un plazo máximo de 10 días.
