La conducción de la central obrera definió un encuentro para este jueves y apuntó contra el proyecto oficial, al que calificó como “regresivo”. El sindicalismo expuso malestar por la falta de diálogo y prepara un rechazo frontal en el inicio del debate en el Senado.
La CGT dio un paso firme hacia una postura única frente a la reforma laboral que el Gobierno buscó incorporar al temario de las sesiones extraordinarias. La conducción convocó a su Consejo Directivo para este jueves al mediodía en la sede de Azopardo. Allí, la mayoría de los dirigentes expresará un rechazo abierto al proyecto oficial.
La decisión surgió después de un dato que generó ruido interno: la ausencia de Gerardo Martínez en la reunión del Consejo de Mayo de este martes. El jefe de la Uocra no asistió al encuentro en el que el Poder Ejecutivo presentó las conclusiones de los proyectos que planeó enviar al Congreso. Según el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el dirigente no llegó por un vuelo demorado desde Washington. En la CGT, sin embargo, varias voces interpretaron el faltazo como una señal de disconformidad por la falta de consulta previa sobre la iniciativa laboral.
En ese clima, los triunviros Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello activaron la convocatoria de urgencia. Jerónimo ya había advertido a principios de mes que la propuesta del Gobierno avanzaba sobre derechos básicos. Definió la iniciativa como “regresiva” y remarcó que existía “falta de voluntad” oficial para abrir un ámbito real de negociación. “Hasta que el Gobierno no convoque y no construya un ámbito de negociación conjuntamente con la parte que representamos los intereses del mundo del trabajo, nosotros no estaremos de acuerdo con ninguna reforma regresiva”, afirmó el dirigente, también titular del Sindicato del Vidrio.
Mientras la CGT se organizaba para formalizar su rechazo, el Senado ultimó los preparativos para iniciar el debate en comisión. La Libertad Avanza ajustó su estrategia para intentar obtener la sanción del proyecto. La vicepresidenta Victoria Villarruel debe conformar la Comisión de Trabajo y Previsión Social, donde se dará la primera disputa política. El oficialismo buscará defender una reforma que, según sus argumentos, generará condiciones para la creación de empleo. El bloque peronista, la CTA y la propia CGT ya anticiparon su oposición frontal.
Adorni reconoció que el “proyecto definitivo” aún no salió a la luz. Explicó que el texto incluye puntos vinculados con la ultraactividad, la prelación de convenios, la carga fiscal laboral y nuevas reglas para trabajadores autónomos y de plataformas. También mencionó la eliminación del teletrabajo, impulsado en pandemia y que, según afirmó, “no tuvo el efecto deseado”.
Con la CGT movilizada y el Senado a punto de abrir la discusión, la reforma laboral ingresó en una semana decisiva. El Gobierno busca avanzar sin concesiones. El sindicalismo se prepara para frenar lo que considera un retroceso profundo para el mundo del trabajo.
