Mientras el oficialismo asegura que mantiene los números para abrir la sesión, sostiene que la incorporación del pedido de voto remoto requiere una mayoría especial de dos tercios por tratarse de un cuarto intermedio
La habilitación otorgada por Victoria Villarruel para que la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti participe de manera remota en la sesión del jueves volvió a generar un fuerte cortocircuito entre la vicepresidenta y la Casa Rosada. En el oficialismo consideran que la decisión puede complicar la estrategia para avanzar con el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, especialmente con el capítulo que modifica la ley de Tierras.
La resolución cayó muy mal dentro del Gobierno, donde interpretan que la medida dificulta las chances de La Libertad Avanza de reunir el quórum necesario para abrir la sesión. Aunque Patricia Bullrich mantiene un mensaje de confianza hacia el interior del bloque, algunos referentes oficialistas comenzaron a expresar preocupación por el escenario legislativo.
El tema había sido analizado durante la reunión de la mesa política realizada este martes en la Casa Rosada, encabezada por Karina Milei y de la que también participó Bullrich. Finalizado ese encuentro, en Balcarce 50 aseguraban que la sesión estaba encaminada. Sin embargo, ese clima cambió cuando, pasadas las 19, Villarruel firmó el decreto que habilitó el pedido de Fernández Sagasti.
Si bien la vicepresidenta dejó en manos del pleno del Senado la decisión definitiva sobre la participación virtual de la legisladora mendocina, en el Gobierno interpretaron el gesto como una concesión política hacia la oposición. La intención del oficialismo es retomar este jueves el tratamiento de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo punto más controvertido introduce modificaciones a la legislación sobre tierras rurales.
«Nos cambia el reglamento por decreto. Con esto puede decidir cualquier cosa», cuestionaron desde el entorno de Patricia Bullrich, sorprendidos por la decisión adoptada desde la Presidencia del Senado.
En la Casa Rosada continúan respaldándose en las estimaciones que les transmite Bullrich respecto de la Cámara alta y sostienen que el planteo de Fernández Sagasti finalmente no prosperará. No obstante, otros sectores del oficialismo admiten que incluso antes de esta novedad el panorama para alcanzar el quórum ya era ajustado.
La senadora mendocina solicitó participar de manera remota debido a una recomendación médica, ya que atraviesa un embarazo de 32 semanas y no puede viajar desde Mendoza hasta Buenos Aires. Su pedido abrió un debate reglamentario sobre la posibilidad de incorporar esa modalidad en una sesión que ya había comenzado la semana pasada y quedó en cuarto intermedio, así como sobre la mayoría necesaria para aprobar esa modificación.
«Tienen que alcanzar los dos tercios (para incluirlo) y no los tiene», afirmaron desde La Libertad Avanza, al sostener que el reglamento exige una mayoría especial para introducir cambios de ese tipo en una sesión ya iniciada.
Desde la oposición, en cambio, relativizaron esa interpretación y sostuvieron que, al tratarse de una cuestión reglamentaria y no del contenido del proyecto, la autorización podría resolverse sin necesidad de incorporarla formalmente al temario.
Aunque el oficialismo insiste en que dispone de los 37 votos necesarios para iniciar la sesión, puertas adentro no todos comparten ese diagnóstico. «No estamos seguros», reconoció una alta fuente libertaria, reflejando la incertidumbre que persiste mientras continúan las negociaciones con distintos bloques.
El proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsado por Federico Sturzenegger, viene acumulando dificultades en el Senado. La iniciativa encuentra resistencias en el PJ, la UCR, el kirchnerismo y la Coalición Cívica, desde donde incluso la califican como una ley de «Extranjerización» y cuestionan que favorecería a grandes inversores extranjeros, entre ellos Peter Thiel.
Consciente de la fragilidad del escenario parlamentario, Javier Milei también tomó decisiones para intentar facilitar la sesión. Entre ellas, adelantó su viaje a Ecuador para evitar que Victoria Villarruel, al quedar a cargo del Poder Ejecutivo, pudiera participar de una eventual definición ajustada en el Senado. Aun así, en el oficialismo reconocen que varios senadores mantienen su posición bajo reserva y que las conversaciones continuarán hasta último momento, en busca de acuerdos que permitan destrabar la votación.
