El kirchnerismo apuesta a dos vías paralelas para reforzar su presencia en la provincia de Buenos Aires: la figura de la ex presidenta como bandera en el conurbano y el despliegue territorial del gobernador, que apura inauguraciones antes del 23 de agosto.
El peronismo bonaerense entró en una etapa de campaña dividida en dos carriles. Por un lado, los afiches callejeros con frases de Cristina Kirchner que tapizaron el conurbano buscan reactivar al electorado más fiel al kirchnerismo. Por el otro, Axel Kicillof intensificó sus recorridas por la provincia con una agenda cargada de inauguraciones, mientras se acerca el fin del período legal para realizar actos de gobierno.
La organización Fuerza Patria fue la encargada de lanzar la campaña de afiches en municipios como Almirante Brown, con mensajes que buscan instalar una confrontación directa con Javier Milei. Las frases elegidas —como “Que Milei tenga su merecido en las urnas”, “Milei gobierna para los ricos” y “Volvió el miedo a perder el trabajo”— pertenecen a discursos recientes de la ex presidenta, muchos de ellos posteriores a su condena en la causa Vialidad.
El despliegue contó con el aval del Partido Justicialista bonaerense, bajo la conducción de Cristina y Máximo Kirchner. La iniciativa no se limita a la cartelería. También se difundieron mensajes y videos a través de jefes comunales cercanos, entre ellos la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza. En el peronismo admiten que la ex mandataria conserva llegada en los distritos con mayor peso electoral y que su presencia sigue siendo un anclaje potente para movilizar el voto duro.
Desde el entorno de Kicillof no cuestionaron esta estrategia. “No vemos mal que Cristina esté presente en la campaña y que sea en el conurbano”, aseguraron cerca del gobernador. Incluso admitieron que se trata de una estrategia acordada entre los distintos sectores. “No sé cuánto puede servir hacer esa campaña en Puán, para decir un ejemplo; sí, es más que válida en el conurbano, donde Cristina hubiera sido la mejor candidata”, señalaron desde La Plata.
Mientras tanto, el mandatario bonaerense sigue sumando kilómetros. Esta semana visitará varias localidades del conurbano y del interior. El martes entregará motos policiales junto a la intendenta Mariel Fernández en Moreno, y luego tendrá actividades en Merlo. En Ezeiza, el jueves, participará de la inauguración de un nuevo acceso a Carlos Spegazzini, mientras que en La Matanza entregará más de mil escrituras y habilitará un edificio para una escuela primaria.
El miércoles, Kicillof viajará al norte provincial para recorrer Arrecifes, Capitán Sarmiento y Zárate, municipios gobernados por la oposición. Allí entregará equipamiento, escrituras y formalizará la apertura de la Casa de la Provincia en Zárate. El viernes cerrará la semana en Mar del Plata y Mar Chiquita, donde encabezará el Congreso del Agua y pondrá en funcionamiento un nuevo Centro de Atención Primaria.
La fecha límite para realizar actos de gestión es el 23 de agosto. A partir de entonces, comenzará el tramo final de campaña partidaria. Por ahora, no hay previstos grandes actos, aunque los armadores de Fuerza Patria anticiparon que cualquier actividad se definirá con los intendentes y en función del clima social. En ese marco, todo indica que volverá la tradicional caravana de cierre en La Matanza, bastión peronista y principal distrito de la Tercera sección electoral, donde Verónica Magario encabeza la boleta.
Así, la campaña peronista en la provincia avanza en dos frentes complementarios. Mientras Cristina Kirchner refuerza su lugar simbólico en el corazón del conurbano, Kicillof intenta capitalizar su rol de gestión para sostener la competitividad del oficialismo en un escenario electoral complejo.
