Mauricio Macri se encuentra en el sur realizando reuniones para volver a ponerse al frente de la conducción nacional del partido y acomodar el rumbo; Larreta podría intentar un armado propio de concretarse el acuerdo con los libertarios
Por estos días, el Pro se encuentra viviendo modificaciones en su reestructuración interna y su dirigencia busca ordenar el espacio antes que fusionarse con La Libertad Avanza (LLA).
Con Mauricio Macri muy activo desde que se supo que se postulaba nuevamente para conducir su propio partido, los “amarillos” dan por hecho que el exmandatario se convertirá en el sucesor de Patricia Bullrich -presidenta en uso de licencia- y las dudas sobre qué hará Horacio Rodríguez Larreta rondan en el espacio: ¿Continuará allí o intentará armar un espacio nuevo?
“Mauricio va a ser el titular del partido porque alrededor de un 80% de nosotros lo sigue reconociendo como jefe”, afirmó un dirigente de Pro. Federico Angelini también se pronunció en ese mismo sentido en una entrevista radial al sostener que “probablemente Macri será el próximo presidente de Pro”.
Tampoco hay otro referente con una representación simbólica suficiente para evitar, incluso, el peligro de desaparición del movimiento político fundado en 2001 por el entonces presidente de Boca Juniors, con acompañantes del PJ y la UCR porteñas, líderes independientes y jóvenes recién salidos de la Facultad.
Durante las reuniones, Macri expresa que la prioridad es definir la identidad del PRO, definir los bordes, los límites, aquello que lo define. Además, dicen que para el ex presidente el partido debe recuperar una conducción única, que evite los desvíos que lo desperfilaron en términos de ideas, programas y valores. “Qué somos y qué no somos”, resumen. Desde allí, cree el ex presidente, se puede plantear una negociación con Javier Milei, que tendrá una lógica ajena a un criterio transaccional.
Mientras, el Presidente de la Nación se encuentra en un momento de urgencias políticas tras la caída de su “Ley Ómnibus” y tomará del PRO todo aquello que vaya a necesitar.
A poco más de un mes para el cierre de las listas internas, el Pro se encuentra en pleno proceso de cambio ya que evalúa la posibilidad de avanzar en un acuerdo político con el oficialismo.
“No es un pedido de cargos. Creemos que hay cosas que se tienen que mejorar. No hubo profesionalismo [para trabajar el proyecto de ley ómnibus], no supieron manejar los tiempos de la Cámara y no conocen el reglamento”, explicó un legislador Pro.
En las conversaciones con Macri toma fuerza el rechazo a la fusión del PRO y La Libertad Avanza; el aval a algún tipo de integración parlamentaria; rechazo a un co-gobierno pero promover la incorporación de cuadros técnicos al Ejecutivo, no dirigentes políticos de alto perfil; y la posibilidad de empezar a discutir un acuerdo electoral con vistas al 2025 y más allá.
Es que los macristas condicionan la sumatoria de fuerzas parlamentarias a un mayor margen de acción para evitar otros traspiés y se aseguran que prosperen las iniciativas que proponga el Poder Ejecutivo. “Hay que aumentar el volumen político”, analizan.
La negativa a unir el PRO y LLA es para evitar los impulsos de Milei por tomar lo que considera que está vacante. Macri sabe, de todos modos, que su partido y sus votantes está, masivamente, apoyando al presidente. “Mauricio está de acuerdo en esta etapa encarar esta discusión dentro del PRO y después armar las alianzas que haya que armar hacia fuera”, explicaron dirigentes que hablaron con el ex Jefe de Gobierno.
“Lo que se viene es definir cuáles son las nuevas alianzas que hay que hacer. Estos acuerdos suponen, desde la cuestión legislativa, las futuras listas para las elecciones intermedias y el acompañamiento al gobierno de Milei, que no puede ser un co-gobierno. Ese acompañamiento tiene que estar en función de aportar equipos y cuadros técnicos, más que dirigentes políticos”, revelaron dirigentes que hablaron con el ex presidente.
En este esquema, mencionan a Cristian Ritondo -jefe del bloque Pro en Diputados- para presidir la Cámara baja. Su nombre también sonó para conducir un eventual interbloque con LLA, pero eso no termina de cerrar en el espacio fundado por Macri. “Tiene que haber un acuerdo arriba”, sentencian. No obstante, el recambio de autoridades del cuerpo requerirá del consenso con otras fuerzas para volver a reunir los votos suficientes para nombrar a un nuevo titular. “No es tan fácil”, advierten.
El bloque Pro le planteó al presidente de Diputados, Martín Menem, “la necesidad de que el Congreso funcione” tras el naufragio del proyecto de ley ómnibus. Lo mismo dijo públicamente María Eugenia Vidal, quien destacó que si bien la bancada que conduce Ritondo “comparte el rumbo económico” que lleva el presidente Javier Milei, difieren en el cómo. “Defendemos la institucionalidad”, indicó la exgobernadora, y agregó que es importante poder expresar “lo que no vemos bien”.
Mientras tanto, Horacio Rodríguez Larreta, quien ha hecho público su rechazo hacia Milei, podría quedar fuera del futuro armado. De profundizarse el vínculo con el oficialismo, el exalcalde se desvincularía del partido y generaría un armado propio. “Veo difícil que Rodríguez Larreta siga en el Pro”, dijo Angelini en declaraciones radiales. “No se va a quedar para ser furgón de cola de Mauricio”, sumó otro dirigente amarillo.
Lo que más preocupa al Pro es si el alejamiento de Larreta vendrá de la mano de la seaparación de algunos diputados Larretistas del bloque Pro. Es que de los 37 que hoy conforman esa bancada, alrededor de cinco comparten una afinidad política con el exalcalde y lo apoyaron en sus aspiraciones presidenciales. Como es el caso de Silvia Lospennato y Álvaro González.
La experiencia de Larreta en CABA se está utilizando como tema de análisis en las reuniones de Macri en Villa La Angostura como prácticas que fueron nocivas para la integridad del PRO y al mismo tiempo inútiles para conseguir resultados. “Las alianzas no pueden ser alianzas transaccionales. No es plantear que estás con nosotros porque te doy este cargo. Nos pasó antes a nosotros y no puede volver a pasar, más estando en una posición que no somos oposición, pero tampoco somos gobierno”, explicaron fuentes partidarias.
En tanto, se espera la vuelta de Macri a Buenos Aires la semana que viene para ordenar el espacio y otorgarle “nitidez” a las nuevas propuestas. Lo cierto es que a pesar de no haber concretado un encuentro cara a cara, Macri y Milei están en permanente contacto telefónico para acercar posiciones. El cómo abordar este entendimiento es crucial para el expresidente, quien pide “institucionalidad” para evitar que parte de su dirigencia quede afuera, tal como sucedió en diciembre pasado cuando el libertario llegó a la Casa Rosada.
