Los últimos datos oficiales y privados expusieron una economía que no logró consolidar la recuperación. La mejora quedó concentrada en pocos sectores, mientras el consumo masivo volvió a caer y encendió alertas sobre el poder de compra.
La economía no sostuvo el rebote y volvió a mostrar signos de fragilidad. En octubre, la actividad registró un retroceso mensual y dejó en evidencia una recuperación débil, apoyada en sectores puntuales y sin impacto claro sobre el consumo. En paralelo, las ventas masivas profundizaron su deterioro en noviembre y confirmaron que la desaceleración inflacionaria no alcanzó para reactivar la demanda.
Según el estimador mensual de actividad económica, octubre exhibió un crecimiento interanual, pero marcó una caída frente a septiembre. El dato reflejó una nueva contracción tras un trimestre con avances mínimos. La economía avanzó, pero sin fuerza y con una dinámica inestable.
El desempeño general quedó explicado por pocos rubros. La intermediación financiera y la pesca encabezaron las subas interanuales, mientras la industria manufacturera y los servicios vinculados al turismo continuaron en terreno negativo. Desde ACM señalaron que el crecimiento financiero no respondió a una expansión del crédito. Indicaron que “el fuerte desempeño no respondió a una expansión significativa del crédito, sino al aumento de los márgenes implícitos de intermediación”.
Otras consultoras advirtieron sobre el sesgo del repunte. LCG afirmó que “sin considerar el aporte del Agro, la Minería y la Intermediación Financiera, el crecimiento anual se habría reducido de forma significativa”. También alertaron que los sectores con mayor peso en el empleo mostraron avances más lentos.
El escenario se agravó por el frente del consumo. En noviembre, las ventas masivas cayeron frente a octubre y también retrocedieron en la comparación interanual. El volumen vendido quedó muy por debajo de los niveles previos a la recesión. El consumo se estancó y no acompañó la mejora macroeconómica.
El relevamiento de Scentia indicó que, pese a un crecimiento acumulado en el año, el tramo final mostró pérdida de impulso. El informe sostuvo que el consumo mensual “se ubicó cerca del 85% del volumen vendido en el mismo mes del año anterior”, lo que reflejó la dificultad para recuperar niveles históricos.
La desaceleración de la inflación no alcanzó para revertir la tendencia. Algunas categorías lograron subas moderadas, como alimentos y productos de higiene, pero otros rubros clave profundizaron las caídas. Las bebidas sin alcohol y los artículos de limpieza lideraron los retrocesos.
Los analistas coincidieron en que la cautela de los hogares condicionó las decisiones de compra. La suba de la morosidad y la debilidad del empleo reforzaron ese comportamiento. La economía mostró números positivos en los agregados, pero el consumo siguió sin reaccionar.
Las proyecciones privadas anticiparon un cierre de año con crecimiento moderado y una recuperación futura limitada. LCG sostuvo que el repunte continuó concentrado en sectores vinculados a recursos naturales. ACM proyectó un escenario similar, con avances desiguales y sin derrame claro hacia el mercado interno.
El diagnóstico resultó coincidente: la actividad no logró consolidar una recuperación sólida y el consumo masivo permaneció bajo presión. La mejora macroeconómica quedó lejos de traducirse en alivio para los bolsillos.
