El gobernador se rodea de un círculo de confianza compuesto por colaboradores de larga data, como Carlos Bianco y Jesica Rey, y forja nuevas alianzas con figuras clave del peronismo. Con el respaldo de la vicegobernadora Verónica Magario y líderes sindicales de las dos CTA y la CGT
Durante su intervención en el relanzamiento de La Cámpora en La Plata, Máximo Kirchner enfocó su discurso en Axel Kicillof y su desarrollo en el peronismo, un camino que parece divergir de las orientaciones de la exvicepresidenta. Esta situación genera inquietud en Máximo, quien teme que el kicillofismo esté ganando influencia dentro del peronismo.
El hecho de haber conseguido dos victorias en la provincia más poblada del país se percibe como un desafío significativo para el kirchnerismo. Esta preocupación se acentúa al recordar que en 2015, Máximo encabezó la lista de diputados por Santa Cruz y sufrió una derrota, a pesar de que la boleta del FPV tuvo éxito en las elecciones presidenciales y locales. En 2019, obtuvo una banca en la Cámara Baja de Buenos Aires, pero luego decidió renunciar a la presidencia del bloque del Frente de Todos y se unió a la lista de Unión por la Patria en 2023.
A pesar de esta debilidad en las urnas, el hijo de Cristina Kirchner ha mantenido su capacidad de influir al nombrar funcionarios y definir las metas electorales de Kicillof. Sin embargo, el Gobernador aún no ha logrado consolidarse como el líder natural del peronismo, ya que no consigue integrar a los caciques que se oponen a su liderazgo.
Aun así, Kicillof se presenta como una opción viable para aquellos que buscan un cambio en la conducción y se alejan de La Cámpora. Con miras en las elecciones legislativas de 2025, está trabajando en ampliar sus alianzas y reorganizar su equipo.
«Respecto a la unidad del peronismo, nosotros estamos abiertos. Participamos de cuanto encuentro y actos a los que somos invitados. Creo que nos quieren ver a todos trabajando, primero para ponerle un límite a esta política que lleva adelante Javier Milei y, segundo, acompañando al gobierno provincial en las medidas que toma para el pueblo de la provincia», dijo Kicillof este lunes, al encabezar una conferencia de prensa junto a parte de su Gabinete en la sede de la gobernación. Kicillof aseguró que desde su sector estuvieron «acompañando a Cristina en Merlo» y que la expresidenta «tiene indudablemente un papel protagónico, incluso en el debate, en la discusión de ideas, así que es importantísimo»
El círculo de confianza de Kicillof
Kicillof mantiene un núcleo de confianza formado por un grupo de colaboradores que han estado a su lado desde sus primeros pasos en la política, entre los que se encuentran Carlos Bianco, Jesica Rey, Augusto Costa, Pablo López y Agustina Vila. Durante su tiempo en el cargo, ha logrado sumar nuevos aliados que le proporcionan una notable presencia territorial. La vicegobernadora, Verónica Magario, y su relación con Fernando Espinoza le permiten tener un acceso privilegiado a La Matanza.
Andrés Larroque, Cristina Álvarez Rodríguez y Walter Correa son parte de «La Patria es el Otro», una coalición de espacios peronistas tradicionales que respaldan al Gobernador. El Frente Popular Patria y Futuro, liderado por Bianco, reúne a diversas organizaciones progresistas e incluye a líderes sindicales de las dos CTA y de la CGT, así como a colectivos sociales como Somos Barrios de Pie y algunos sectores del Movimiento Evita. Gabriel Katopodis, un miembro relevante del gabinete, tiene la mirada puesta en suceder a Kicillof en 2027, esforzándose por unificar diferentes corrientes dentro de la provincia y ganando el apoyo de varios intendentes.
Los intendentes son fundamentales para el crecimiento de Kicillof, con figuras como Jorge Ferraresi, Mario Secco y Gustavo Barrera, quienes buscan reagruparse para diferenciarse de Máximo Kirchner y su aliado Martín Insaurralde, así como del ministro de Infraestructura. También destacan nombres como Juan José Mussi, Julio Alak, Andrés Watson, Alfredo Fisher, Julio Marini, Germán Lago y Rodrigo Aristimuño.
Dentro de este contexto, surgen tensiones entre los críticos de La Cámpora y quienes no expresan su respaldo a Kicillof de manera pública. Algunos critican el estilo confrontativo del camporismo, mientras que otros valoran el enfoque conciliador de Katopodis, que contrasta con aquellos que prefieren la confrontación. Además, se observa un escepticismo hacia las aspiraciones de Katopodis por la Gobernación, lo que lleva a cuestionar si es el momento apropiado para avanzar en sus ambiciones.
