El mandatario bonaerense está más activo con sus pares peronistas de las distintas provincias.
Las políticas implementadas por el presidente de la Nación, Javier Milei, generó un debate interno en cada uno de los partidos sobre cuál debería ser el rol que debiera cumplir cada uno como opositor al gobierno de La Libertad Avanza (LLA) que, hace menos de dos meses, ganó el balotaje con el 56 % de los votos y supo aprovechar su capital político desde el primer día.
Sin embargo, más allá de que muchos partidos o espacios delegaron a decisión personal la posición de cada uno de los legisladores o dirigentes en cuanto a las medidas implementadas por el liberal-libertario, algunos eligieron ponerse más duros para contrarrestar el caudal político de Milei y apoyarse en los votos que sacó Unión por la Patria con el peronismo unido y sectores que, debido a las promesas del actual presidente, se volcaron por apoyar a Sergio Massa.
En ese marco, los gobernadores juegan en la actualidad un papel fundamental para el Gobierno nacional teniendo en cuenta que muchos de los legisladores responden a ellos en el Congreso de la Nación. Por eso, Milei tuvo antes de fin de año su primera reunión con los mandatarios, con Guillermo Francos (ministro del Interior) como el armador del encuentro político que se llevó a cabo hace algunas semanas en la Casa Rosada.

Por su puesto, en esa reunión estuvieron los gobernadores peronistas del país, pero quizás los más resonantes hasta el momento son dos: Axel Kicillof (Buenos Aires) por ser el jefe provincial del territorio más grande de la Argentina y Ricardo Quintela (La Rioja) por ser un ferviente opositor a las medidas de Milei y estar completamente en las antípodas, incluso en el discurso público (otros también lo están, pero no lo demuestran demasiado ante los medios de comunicación).
En esa escena entra Kicillof, que desde que asumió el gobierno de LLA el 10 de diciembre pasado, tomó otro protagonismo esa especie de liga de gobernadores peronistas para poder diferenciarse políticamente y responder a su electorado. Si bien fuentes de su confianza aseguraron que no tiene aspiraciones de liderar una liga de mandatarios, sí admitieron que se muestra más activo en el diálogo con otros gobernadores.
El mandatario bonaerense no tuvo un diálogo permanente con muchos de sus correligionarios de otras provincias durante la presidencia de Alberto Fernández. Sin embargo, el nuevo escenario enfrenta al mandatario a una disyuntiva: liderar a un conjunto opositor puede ser redituable para su administración, que enfrenta cuatro años sin aportes del Tesoro Nacional, sin transferencias discrecionales de la Casa Rosada y con el aviso de que no habrá grandes obras de infraestructura.

Pero, por otro lado, entrar en una batalla con Milei puede oscurecer aún más ese horizonte para la provincia debido a la falta de financiación o capacidad para tomar deuda. «Puede ser (que esté más activo), porque ahora la situación amerita más coordinación en esos diálogos. Pero no implica una señal de liderazgo del grupo, no está en ese plan», le dijo al portal periodístico LA NACION una fuente cercana a Kicillof.
El 22 de diciembre, Kicillof encabezó junto a Massa y Máximo Kirchner un encuentro en La Plata (también estuvieron Verónica Magario y Carlos Bianco), donde hablaron sobre el decreto del presidente Milei al que declararon «inconstitucional» y agregaron en un comunicado que «pretende desregular ya no la economía sino la vida entera de nuestra gente». Sin embargo, más allá de algunos posteos en X (antes Twitter) no fue demasiado duro -a título personal-, con el gobierno de LLA.
La misma fuente le apuntó al portal periodística mencionado que Kicillof habla con los gobernadores peronistas «desde las elecciones». «A partir de las primeras medidas, que afectaron a las economías regionales, fueron dividiendo tareas y cada uno trabaja con los sectores de su lugar. Las medidas afectan la producción y el empleo. Están [Raúl] Jalil, [Ricardo] Quintela, [Gerardo] Zamora, [Gildo] Insfrán, [Sergio] Ziliotto, [Gustavo] Melella, [Osvaldo] Jaldo«, agregó.

Además, la fuente consultado agregó que el gobernador bonaerense «tiene un diálogo potente con el mandatario de Río Negro, Alberto Weretilneck», que gobierna la provincia patagónica desde un partido local, Juntos Somos Río Negro. De hecho, la semana pasada, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, se reunió en Viedma con el vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti.
Y consultada por un posible liderazgo de Kicillof dentro del grupo, la misma fuente señaló: «Siempre la provincia de Buenos Aires tiene un rol importante, pero no sé qué va a suceder con él. Probablemente, la propia realidad lo obligue a ponerse a la cabeza de un proceso». No obstante, la relación cercana con Río Negro no es la misma en otras provincias, donde el canal de diálogo es de menor intensidad.
En cuanto a los canales, el gobierno de Kicillof es uno de los que menos contacto tiene con Milei y La Libertad Avanza, pero al ser el gobernador de la provincia más importante, no debería ser problema abrir una vía. El tiempo pondrá a Kicillof en un lugar de líder férreo a este gobierno y, por lo tanto, como líder del espacio, o si el peronismo buscará otras alternativas para competir en las próximas elecciones del 2027, quizás, para bien o para mal ,con un país muy distinto.
