El Gobernador señaló que el fallo ratificado por la Corte Suprema es “una vergüenza” y un “ataque tremendo” que forma parte de una maniobra de “intimidación y disciplinamiento” contra los dirigentes que impulsan políticas en favor de las mayorías.
Axel Kicillof acusó a la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) de haber presionado para que la Justicia condenara a Cristina Kirchner en la causa Vialidad. “Yo creo que AmCham pidió directamente la condena”, dijo el gobernador bonaerense. Señaló que el fallo ratificado por la Corte Suprema es “una vergüenza” y un “ataque tremendo” que forma parte de una maniobra de “intimidación y disciplinamiento” contra los dirigentes que impulsan políticas en favor de las mayorías.
El gobernador sostuvo que el fallo tiene “un carácter geopolítico” y relacionó la sentencia con la decisión del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que en marzo prohibió el ingreso al país a la expresidenta y a sus hijos. “Parecía algo sin conexión con otras cosas, pero esta condena no puede no leerse dentro de esa decisión arbitraria y de magnitud internacional”, afirmó en declaraciones a El Destape.
Al analizar el impacto institucional de la medida, Kicillof aseguró que se trata de “un desastre jurídico” y sostuvo que no existen pruebas para sostener la condena. “No hay subejecuciones ni desvíos. Ni siquiera hay algo para constatar. Es una afirmación sin hechos”, advirtió. También remarcó que las obras públicas que originaron la acusación habían sido aprobadas por el Congreso Nacional en el marco del Presupuesto, y que no figuran en la causa ni el jefe de Gabinete ni los ministros ni los funcionarios provinciales que firmaron los conformes, sino solamente Cristina Kirchner.
“Se la condena por algo que no existió, con lo que no tuvo nada que ver. Tiene todos los condimentos para decir que si no les gusta lo que hace un dirigente político, le cae una condena aunque no tengan pruebas”, denunció el mandatario bonaerense.
A pesar de las diferencias que arrastran desde hace meses, Kicillof se mostró dispuesto a coordinar una estrategia electoral con Cristina Kirchner. Participó el lunes de un acto en la sede del Partido Justicialista y regresó allí el martes, cuando se conoció el fallo de la Corte. Suspendió su agenda en el interior provincial y se reunió con Carlos Bianco y otros dirigentes de su equipo. También habló con la expresidenta para intentar reconstruir puentes después del largo período de distanciamiento.
Consultado sobre la posibilidad de modificar el calendario electoral en la provincia de Buenos Aires, que ya fue desdoblado respecto del nacional, Kicillof evitó dar definiciones. “Acaba de ocurrir. Yo todavía no me termino de acomodar a esta situación por la gravedad que tiene”, declaró a Cenital. Y agregó: “Hoy te diría que estamos en otro país. Las elecciones son el día que son, pero estamos todos conmovidos”.
El gobernador no descartó cambios en el cronograma, aunque aclaró que no tomó ninguna decisión. “Sé que ha pasado algo muy tremendo y las consecuencias las vamos a ver con el paso del tiempo. Hay una vocación importante de todos los sectores de ver cómo se busca una lista en común, era de lo que veníamos hablando”, señaló.
Kicillof evitó pronunciarse sobre un eventual indulto si llegara a ser presidente en 2027, aunque dejó entrever que el tema forma parte de las discusiones en su espacio. “Hubo discusiones de todo tipo”, respondió cuando le preguntaron si evaluaría una medida de ese tipo para Cristina Kirchner.
Frente al efecto que tuvo la condena en los mercados, Kicillof rechazó la idea de que el fallo genere confianza en los inversores. “Escuchaba un tarado decir que ahora van a venir los inversores porque Cristina no puede ser. ¿Quién va a venir a un país donde el partido judicial da y quita libertades sin motivo?”, ironizó.
Aseguró que la decisión judicial representa “un cambio de reglas” y advirtió que la situación es “muy, muy grave”. Según su mirada, la persecución judicial busca quebrar el liderazgo de quienes promueven políticas redistributivas. “Este embate del poder está dirigido a los que aplican políticas en favor de la mayoría. Pero el mensaje es que no les tenemos miedo. Vamos a seguir trabajando. Nadie va a aflojar”, concluyó.
