El desdoblamiento electoral anunciado por el gobernador bonaerense profundizó las diferencias con el kirchnerismo, que busca incidir en la definición de candidaturas. Sin embargo, Cristina Fernández de Kirchner llamó a preservar la unidad, aunque la grieta sigue siendo profunda.
El peronismo bonaerense transita horas críticas. La decisión del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, de separar las elecciones provinciales de las nacionales provocó un cimbronazo interno en Unión por la Patria (UxP), y puso al descubierto la creciente puja entre el kicillofismo y La Cámpora por el control de la estrategia electoral.
El encuentro con los intendentes enrolados en el espacio Movimiento Derecho a Futuro (MDF), que lidera el propio Kicillof, tiene como objetivo empezar a delinear el próximo tramo de la campaña hacia los comicios del 7 de septiembre.
En paralelo, y mientras persiste el malestar del kirchnerismo con el desdoblamiento, Cristina Fernández de Kirchner irrumpió en escena con una jugada que también opera como presión: le confirmó a su círculo de intendentes que será candidata a diputada provincial por la Tercera Sección, el bastión del conurbano donde conserva fuerte respaldo. La jugada fue leída como un mensaje directo para intentar torcer la decisión de Kicillof.

La interna se hizo aún más visible tras un fuerte cruce entre las legisladoras Susana González y Soledad Alonso, que reflejó el nivel de enfrentamiento en las filas del oficialismo. Todo comenzó cuando González utilizó un emoji de nariz larga para acusar de mentiroso a Facundo Tignanelli, lo que desencadenó una réplica de Alonso: «Cuando el presidente del bloque y de la Cámara les pidió que no bajen con el PRO y los libertarios, dijeron que iban a defender al gobernador. Y lo hicieron en contra de la voluntad del gobernador”, disparó en redes sociales.
Sin embargo, puertas adentro del kirchnerismo también surgieron llamados a la moderación. En una reciente reunión en la sede del sindicato SECASFPI, Cristina reunió a varios intendentes, como Mayra Mendoza (Quilmes), Julián Álvarez (Lanús), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), y Federico Otermín (Lomas de Zamora), entre otros, para pedirles que trabajen por la unidad. «Unidad» fue la palabra clave del encuentro, en un intento por evitar una elección fragmentada que podría costarle caro al oficialismo.
En ese mismo contexto, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, mantuvo una reunión en Casa Rosada con el vicejefe de Gabinete, Lisandro Catalán, quien también encabeza la Dirección Nacional Electoral. Allí, Bianco solicitó la coordinación para implementar el operativo electoral provincial, y recibió una “buena predisposición» del Gobierno nacional. Como resultado, se espera la conformación de una «mesa técnica de coordinación» en la que también participaría la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Aunque Kicillof mantiene el control del cronograma electoral en sus manos, el escenario es incierto. Las presiones cruzadas, las diferencias internas y la urgencia por consolidar candidaturas generan un clima de incertidumbre dentro de Unión por la Patria, que aún intenta encontrar un rumbo común a pocos meses de una elección clave.
