La secretaria general de la Presidencia definió su preferencia para la jefatura de Gobierno porteña en 2027 y ordenó el tablero interno. El mensaje también alcanzó a la provincia de Buenos Aires y a la futura fórmula nacional.
Karina Milei ordenó el armado libertario con una señal nítida hacia 2027. Definió a Manuel Adorni como su candidato para la jefatura de Gobierno de la Ciudad y trazó un límite político para Patricia Bullrich. La decisión expuso un esquema de poder que combinó gestos públicos y movimientos internos de alto impacto.
La hermana del presidente exhibió sus preferencias con una mezcla de discreción y firmeza. Motorizó la salida de Bullrich del gabinete cuando La Libertad Avanza la eligió como candidata al Senado. Tras su llegada a la Cámara alta, el control se volvió más explícito. Karina reaccionó frente a los movimientos autónomos de la ex ministra, incluso ante reuniones sin intermediarios con Javier Milei.
El primer golpe llegó con la caída de la designación de Gerardo Milman para un cargo de enlace con las provincias. La decisión desactivó un casillero clave de Bullrich y evitó tensiones en negociaciones sensibles, entre ellas el diálogo con Cristina Kirchner por la futura Corte Suprema.
Antes, Karina ya había desautorizado a la senadora por el manejo del Presupuesto del Senado. Tras el congelamiento de partidas, Bullrich había conversado con otros senadores y prometido una addenda para recomponer fondos. La secretaria general bloqueó esa vía y reafirmó su poder de veto.
El temor a una escalada interna llevó a Bullrich a evitar el choque. Cuando Karina rechazó a Milman, la senadora filtró que la responsabilidad recaía en Victoria Villarruel. La cautela también se reflejó en su actividad territorial. Para una visita a Mar del Plata, pidió autorización y mantuvo un perfil medido. El gesto de convivencia incluyó la presencia de Karina en una función teatral protagonizada por Guillermo Yanco, esposo de Bullrich, en una sala de la calle Corrientes.
Los gestos no alteraron la definición central. Karina ya resolvió que su candidato porteño es Adorni, hoy jefe de gabinete. El funcionario mostró entusiasmo y encajó con el método de selección de la hermana presidencial. “Si hay alguien a quien va a poner a dedo es Manuel y no Patricia”, señalaron en el oficialismo.
El mismo criterio se extendió a otros distritos y cargos. En la provincia de Buenos Aires, Karina se inclinó por Sebastián Pareja por encima de Diego Santilli. Para una futura fórmula presidencial, prefirió a Martín Menem antes que a figuras con juego propio como Bullrich.
La ex ministra transmitió a su entorno una alternativa táctica. Dijo que evaluó la vicepresidencia para evitar un cruce con Adorni y, por extensión, con Karina. Quienes la conocen sostuvieron que su ambición mayor apuntó otra vez a la Presidencia. La definición de Karina, por ahora, cerró esa puerta.
