Karina Milei negocia con el PRO una alianza electoral en la provincia de Buenos Aires, pero impone condiciones: no cede el nombre de La Libertad Avanza y busca garantizar el control del armado local. Mientras los macristas presionan para mantener su personería, los libertarios priorizan la marca y tensan la interna con vistas a los comicios de septiembre.
Karina Milei reforzó su condición de figura central en la construcción política del oficialismo. En las conversaciones con referentes del PRO bonaerense, la secretaria general de Presidencia fijó una condición clave para avanzar en una alianza electoral: la coalición debe adoptar el nombre de La Libertad Avanza. La postura no impide el armado de un frente común, pero impone límites concretos en cuanto a su identidad formal.
En Chaco, Karina ya había demostrado flexibilidad al permitir que el frente se presentara como “Chaco Puede + La Libertad Avanza”. Sin embargo, sus operadores aseguran que aquella experiencia fue distinta porque implicaba un acuerdo con un gobernador en ejercicio. El PRO, en cambio, solo conduce 13 de los 135 municipios bonaerenses.
Además, los macristas enfrentan una dificultad legal: si no presentan su sello en dos elecciones consecutivas, podrían perder la personería jurídica en el distrito. Por ese motivo, evalúan opciones técnicas para evitar ese desenlace. Las “adhesiones” de las que tanto se habla no tendrían ningún respaldo jurídico.
Los libertarios aspiran a ganar en siete de las ocho secciones electorales de la provincia. Asumen que solo en la Tercera enfrentarán una derrota, debido al peso del kirchnerismo en la zona. Pese a ese diagnóstico, Guillermo Francos sorprendió durante un almuerzo de ACDE con una frase que generó murmullos: “Podemos ganar La Matanza”.
Desde el entorno de Santiago Caputo surgieron nombres como Nahuel Sotelo o Daniel Parisini, más conocido como el Gordo Dan. La figura de Pareja también aparece como posible candidato, así como la de Miriam Niveyro, parlamentaria del Mercosur con pasado massista. Otra alternativa que circula es Leila Gianni, exfuncionaria de Capital Humano, aunque los armadores de LLA la imaginan como candidata a concejala. El recuerdo de la experiencia fallida con El Dipy en 2023 todavía incomoda a varios.
En paralelo, se evaluó impulsar a Iñaki Gutiérrez, referente digital de Javier Milei. Pero la candidatura de Parisini presenta un obstáculo legal: nació en Santiago del Estero y figura con domicilio en la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, ya lo ubican cerca de una eventual lista porteña encabezada por Patricia Bullrich.
Pareja, mientras tanto, logró un acuerdo en Ezeiza. Sumó a Leonor Granados, tía del intendente Gastón Granados e hija del histórico Osvaldo. Ese movimiento fortaleció la estructura libertaria en una de las zonas más difíciles del conurbano.
En el entorno libertario lamentaron que José Luis Espert no aceptara competir en la Tercera sección. “No hay patriotas”, se quejaron. De todos modos, Karina Milei se encargó de mostrar su respaldo. “Es mi candidato… a todo”, declaró frente a un grupo de periodistas, en un gesto destinado a disipar versiones sobre internas.
El cierre en la Provincia representa una prioridad para los armadores libertarios. Martín y Eduardo “Lule” Menem confían en que un buen resultado en Buenos Aires genere un “efecto cascada” en otras provincias. Del otro lado, los referentes del PRO insisten en colocar a sus dirigentes mejor posicionados. Argumentan que el respaldo electoral que lograron en 2023 todavía tiene peso.
Los radicales que responden a Maximiliano Abad sostienen que en el interior bonaerense la influencia de los dirigentes locales es mayor que la de las marcas partidarias. El oficialismo libertario, sin embargo, apuesta a la potencia del color violeta.
En la Casa Rosada ya hicieron sus cuentas. Apuntan a sumar entre 35 y 38 legisladores provinciales. En el PRO manejan un cálculo más conservador: entre 32 y 34. En la Cámara de Diputados, los libertarios sueñan con incorporar 15 representantes: 10 propios y 5 para compartir con sus socios del PRO y el bullrichismo.
El macrismo busca renovar 12 bancas bonaerenses. En la Cámara baja nacional, exponen 7 escaños. “Si nos dan 4 no es un mal arreglo”, admitió un dirigente con peso dentro del partido fundado por Mauricio Macri.
Las discusiones legislativas podrían influir en el armado electoral. Macri conserva influencia sobre el bloque de diputados que le responden. El debate por el proyecto para aumentar las jubilaciones reflejó esa tensión: María Eugenia Vidal y otros ocho diputados se abstuvieron, desmarcándose de la línea de Ritondo.
La relación con los socios tampoco atraviesa su mejor momento. Karina Milei apenas incluyó a los referentes de Bullrich en las listas porteñas de 2023. El reparto generó malestar y todavía no se disipó.
Dentro del oficialismo, algunos ya reconocen el rol creciente de Cristian Ritondo en la negociación bonaerense. Su vínculo con los intendentes Soledad Martínez (Vicente López) y Pablo Petrecca (Junín) le permite ejercer presión. En paralelo, surgió una alianza alternativa que incluye a Guillermo Britos (Chivilcoy), Julio Zamora (Tigre), Juan Zabaleta (Hurlingham) y los radicales de Facundo Manes.
Los hermanos Passaglia, de San Nicolás, anunciaron que competirán por fuera del armado común en la segunda sección. Esa decisión complica tanto al PRO como a La Libertad Avanza. Tampoco ayuda la postura del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, que apoyó públicamente el reclamo de FOPEA contra el Gobierno nacional.
En ese escenario, los libertarios ratifican que los coordinadores locales de LLA tendrán la última palabra en cada distrito. Esa definición incomoda a figuras del PRO como Montenegro, que considera que el respaldo obtenido en 2023 lo habilita a exigir protagonismo.
La tensión también crece hacia el interior de La Libertad Avanza. Los armadores territoriales de Karina Milei disputan espacios con el grupo digital que responde a Santiago Caputo. Después del primer acto en el conurbano, los libertarios planean avanzar sobre la quinta y la sexta sección. Allí concentra su trabajo Alejandro Carrancio, vicepresidente del partido en la Provincia y figura clave para Pareja.
Montenegro, con un caudal cercano al millón de votos, espera que ese capital no se diluya. En el PRO creen que esos votos todavía le pertenecen.
