Las encuestas reflejan una baja aceptación pública de la secretaria General de Presidencia, mientras en La Libertad Avanza dudan de la necesidad de su postulación. Su rol estratégico dentro del espacio libertario parece pesar más que su potencial electoral.
La idea de que Karina Milei se presente como candidata en las próximas elecciones parece más un movimiento simbólico que una necesidad política. La secretaria General de Presidencia, conocida por su cercanía con el presidente y su rol clave en La Libertad Avanza (LLA), enfrenta un panorama desfavorable en términos de aceptación pública. Aunque su apellido tiene peso político, las encuestas reflejan que su imagen no logra capitalizar el respaldo que posee Javier Milei.
En el seno de LLA, los movimientos recientes de Karina responden a un enfoque tradicional. Dedica tiempo a fortalecer la estructura partidaria, organiza actos y promueve dirigentes en los territorios. Sin embargo, su exposición pública sigue siendo limitada. Este martes lideró un evento en Mar del Plata con apenas 300 asistentes, todos registrados previamente.
A pesar de sus esfuerzos, los números no favorecen su posible candidatura. Según un estudio de la Universidad de San Andrés, Karina lidera el ranking de imagen negativa entre los funcionarios del gabinete, con un 35% de valoración “muy mala” y un diferencial negativo de -15. En la Ciudad de Buenos Aires, otra encuesta señala que no supera el 15% de intención de voto, quedando por detrás de figuras como Manuel Adorni, quien alcanza el 22%, y muy lejos de los 50 puntos de imagen positiva de su hermano.
Una estrategia más simbólica que práctica
En LLA reconocen que Karina no es imprescindible como candidata en términos electorales. Sin embargo, su nombre podría utilizarse para bloquear candidaturas o mantener la centralidad del movimiento. Algunos operadores libertarios especulan con un escenario ideal en el que Karina Milei compita en la provincia de Buenos Aires contra figuras como Cristina Kirchner, buscando emular la histórica elección de 2005 entre Kirchner y “Chiche” Duhalde.
“Sería el golpe final al kirchnerismo”, afirmó un referente del espacio, refiriéndose a la posibilidad de que Karina derrote a la vicepresidenta en una elección legislativa. A pesar de estas aspiraciones, los datos actuales no respaldan esa estrategia, ya que Karina no logra retener ni siquiera una porción significativa del electorado que respalda a su hermano.
Tensiones internas y desafíos estructurales
Otra dificultad para su candidatura radica en su rol dentro del gobierno. “Javier no puede ser presidente sin Karina al lado”, señaló un operador político, destacando su función como pieza clave en la estructura de poder y la articulación del espacio libertario. Este vínculo fraternal, sumado a su responsabilidad como secretaria General de Presidencia, dificulta que Karina asuma una posición electoral sin afectar el equilibrio interno de LLA.
La historia reciente también pesa sobre su figura. En 2023, las listas del espacio enfrentaron problemas de cohesión, con fugas de dirigentes en distintas provincias. Un caso emblemático fue Buenos Aires, donde Carlos Kikuchi, quien había sido un aliado cercano de Karina, terminó formando un bloque que hoy brinda apoyo legislativo a Axel Kicillof.
Aunque Karina ha mostrado avances en su desempeño político, especialmente en su relación con los dirigentes locales, el consenso dentro de LLA apunta a que su candidatura no sería esencial. Algunos consultores destacan que su pragmatismo y capacidad estratégica han crecido, pero insisten en que su rol es más importante dentro de la estructura que en el frente electoral.
En conclusión, la posibilidad de que Karina Milei se postule responde más a la necesidad de orden interno y fortalecimiento simbólico que a una demanda electoral real. Sin embargo, el tiempo dirá si la estrategia libertaria opta por apostar por su figura o prioriza otros nombres con mejor proyección en las urnas.
