Luego de un 2017 para el olvido en su carrera política, al ex diputado nacional se le reconoce una incansable perseverancia. El ex intendente de Tigre busca reconvertir su perfil y seguir siendo uno de los principales protagonistas de la política nacional. Rosca devaluada en Pinamar, reordenamiento de la tropa, fotos veraniegas, el límite con CFK y la incógnita del futuro de 1País y su vínculo con Margarita Stolbizer.
Por Mariano Vicchio (@mhvicchio)
Sergio Massa no va a descansar. Si hay algo de lo que no se lo puede acusar al ex intendente de Tigre es de su perseverancia –más allá de los resultados que luego obtenga- para ir por diversos objetivos dentro de la política nacional. El 2018, a pesar de no ser un año electoral, sí será importante para el reordenamiento de la oposición con vistas al 2019. El ex titular de la ANSES, luego de un breve período de ausentismo pasadas las elecciones legislativas, vuelve a la carga y comienza a mostrarse, por ahora, con las principales figuras del nuevo peronismo.
El 2017 fue, sin dudas y políticamente hablando, un año para el olvido en la carrera de Massa. Fue a las elecciones en alianza con Margarita Stolbizer por el Frente 1País y los resultados fueron magros: no logró renovar su permanencia por otros cuatro años en el Congreso de la Nación; perdió casi dos tercios de los votos que supo conseguir cuatro años atrás, lo que se trasladó en una menor representatividad de la fuerza en el parlamento nacional y el provincial; como corolario, su lista quedó en el tercer puesto en Tigre, el municipio que lo vio dar sus primeros pasos.
A pesar de lo sucedido y luego de unas prolongadas vacaciones que incluyeron una absoluta salida del radar de los medios, el 2018 lo inició con el perfil un poco más elevado y con ganas de ser –nuevamente- protagonista.
Lo primero que hizo, antes de finalizar el 2017 es juntar a su tropa –con algunos ausentes como Felipe Solá y Facundo Moyano- en el Museo de Arte de Tigre (MAT) para hacer un balance de año del Frente Renovador, bajar línea e intentar dar una señal de fortaleza de cara a lo que viene.
Días después era más lo que de él se especulaba que lo que él hacía. Sobre todo en relación a su vuelta o no al peronismo. Las declaraciones y deseos del nuevo titular del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez para que se sume, mantenían a flote el nombre del tigrense que hasta el 5 de enero no apareció. Desde Pinamar, dio la primera señal fuerte: una foto, a solas, con el intendente de Merlo.
El ex Jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner desde hace un tiempo comprende que con el Frente Renovador no alcanza; por eso sumó a Stolbizer y ahora explora tender puentes de plata con el neo-peronismo. Debilitado, es cierto que debería tener menos pretensiones; sin embargo dejó en claro que está dispuesto a renovarse pero con un claro límite: la ex Presidenta.
Más contundente fue hace pocos días, cuando se fotografió con el senador Miguel Ángel Pichetto, tal vez hoy el máximo exponente de esa idea. Pero esta imagen no significó sólo eso. Fue un claro mensaje Menéndez y Martín Insaurralde, que han hecho público el deseo de una posible reunión entre CFK y el de Tigre.
También da cuenta de que Massa no se va a quedar esperando que lo busquen; aún puede hacer movimientos propios.
Incluso, hubo otra señal en ese sentido. Se especulaba con un asado entre dirigentes del FR y del PJ, entre lo que estarían Menéndez e intendentes que lo apoyan. Finalmente, Massa sólo se reunió con los suyos. Esto, de todos modos, no quita una futura reunión, más amplia o que se hayan dinamitado los canales de diálogos. En la reconstrucción serán varias las fotos, las versiones, los rumores y las confirmaciones. Las piezas se están moviendo y buscando cómo encajar.
Es una realidad que hoy el “intendentismo” le ha quitado a Massa el rol que supo ocupar durante los dos primeros años de mandato de Cambiemos. Hoy encabezados por Menéndez e Insaurralde son los que negocian, son los interlocutores y garantes de la gobernabilidad de María Eugenia Vidal.
Pero sus ganas incansables de continuar figurando y ser protagonista chocan con el descenso en su cuota de poder político que lo obliga a encontrar acuerdos. Pero en su exploración en el nuevo PJ, surge otra traba: Stolbizer. La ex diputada nacional fue tajante el fin de semana y advirtió que si se une a CFK la alianza sería “terminal”.
Massa hará todo lo posible para no seguir perdiendo terreno. Sabe que para ello –nuevamente- debe reconfigurarse y en el surgimiento de una nueva etapa en el peronismo parece encontrar un nuevo sendero. Su constante ambigüedad le ha jugado una mala pasada años pasados y quiere volver a ser protagonista en la conformación de un nuevo peronismo alejado del cristinismo.
