El alcalde de Vicente López hace tiempo que no oculta sus intenciones de pelear por el sillón de Dardo Rocha en 2023. En paralelo, reedita el anhelo pasado y actual de muchos de sus pares para que el Poder Ejecutivo lo ocupe uno de ellos y no un dirigente de exportación de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde hace 18 años la provincia de Buenos Aires no es gobernada por un dirigente que no tenga raigambre política en la Ciudad de Buenos Aires. En diciembre de 2023 ese número se elevará a 21. Serán dos décadas en que los bonaerenses habrán sido gobernados por dirigentes exportados de territorio porteño.
El actual gobernador, Axel Kicillof, logró presentarse como candidato tras establecer domicilio reciente en la localidad de Pilar, previamente había sido diputado de la nación en representación de la Ciudad. Anteriormente, hizo lo propio María Eugenia Vidal (2015-2019) ya que había nacido, vivió un tiempo considerable y sus padres aún lo hacen en Morón, pero fue vice jefa del gobierno de la Ciudad. Lo mismo sucedió con los casos de Daniel Scioli (2007-2011) y Felipe Solá (2002-2007).

Sin embargo, los gobernadores y gobernadoras anteriormente nombrados tuvieron en sus vices dirigentes de la provincia. Kicillof a Verónica Magario (La Matanza); Vidal al radical Daniel Salvador (San Fernando); Scioli a Gabriel Mariotto (Lomas de Zamora) y, primeramente, a Alberto Ballestrini (La Matanza); mientras que Solá a Graciela Giannettasio (Lanús).
Dos datos. Por un lado, La Matanza logró que dos de sus intendentes (Ballestrini y Magario) alcanzaran la vicegobernación dando cuenta del peso que tiene el arrastre de los votos del distrito más populoso de la Provincia. Por el otro, la equidad en el género: de los últimos cinco vicegoberadores, tres fueron hombres y dos mujeres. Teniendo en cuenta que uno de ellos (Salvador) secundó a Vidal.
Ante este panorama, desde la oposición vuelve a reeditarse el anhelo de que no sólo un dirigente de la Provincia llegué al sillón de Dardo Rocha, sino que también lo haga uno con experiencia y gestión territorial. O sea, un intendente. Es allí donde comenzó a picar en punta desde hace unos meses el alcalde de Vicente López, Jorge Macri, y el ‘Grupo Maipú’. Una suerte de comienzo de corrido similar al que hiciera en 2016 el ‘lomense’ Martín Insaurralde y su ‘Grupo Esmeralda’.

Con ese enfoque, a fines de agosto, Macri escenificó el respaldo de sus pares de Juntos por el Cambio con mayor peso territorial: Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Néstor Grindetti (Lanús) y Julio Garro (La Plata). Como si fuese poco, hace una semana atrás desde San Miguel sumó al armado la ‘pata peronista’ de la mano del ex intendente y ex ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre, y su sucesor, Jaime Méndez.
Quién representará al peronismo de Juntos por el Cambio en territorio bonaerense también otra disputa interna que tendrá más de un episodio. Además de De la Torre; también intenta hacer lo propio el ex candidato a vicepresidente y ex senador nacional, Miguel Ángel Pichetto. De igual manera el ex ministro de Seguridad bonaerense y actual diputado nacional, Cristian Ritondo. También, y enviado por el jefe de gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta, intenta meterse otro dirigente oriundo de la Ciudad, Diego Santilli.

Aquí también se anota, y con otra estructura y peso, el ex titular de la Cámara de Diputados de la Nación y ex intendente de Carlos Tejedor, Emilio Monzó. En una alianza con el jefe comunal radical de San Isidro, Gustavo Posse, y el senador nacional, Martín Losteau, planea ir por el mismo puesto que Macri.
El otro factor de peso en el futuro cercano y en el más lejano, es qué decisión tomará Vidal. Convocante y taquillera figura de la coalición, podría apalancar una boleta legislativa bonaerense. Tras ello, asegurarse el puesto y dejar el camino libre para que la candidatura a gobernador. También la imaginan en Ciudad o compartiendo alguna fórmula, pero siempre de vice. El tiempo -y las encuestas- dirán.

Por último, Macri no dejará cabos sueltos. El territorio que lo ha catapultado en su sueño de ir por la gobernación, no está descuidado. Desde hace un tiempo, todo indica que quien irá por la sucesión al frente de la intendencia de Vicente López es una de sus dirigentes de máxima confianza, la concejal Soledad Martínez.
En las elecciones de 2019 y 2017, Martínez encabezó la boleta a concejal. Una suerte de convalidación del jefe comunal a ocupar el ‘número 2’, algo así como una ‘viceintendenta’. Se sabe que en caso de licencia de un intendente, quien automáticamente asume el puesto es el dirigente que haya ocupado el primer puesto en la última nómina de candidatos a concejales.

Tanto en épocas electorales como durante la gestión -Macri la convocó durante un tiempo de su segunda gestión a ocupar el cargo de Secretaria de Desarrollo Social- el intendente se hizo mostrar en varias oportunidades junto a ella lo que, con el paso del tiempo, impactará en un conocimiento público aún mayor para Martínez, que, aparentemente, iría en busca de ser la primer intendenta del distrito.
