El jefe de Gobierno porteño busca reorganizar su administración en medio de tensiones internas, el avance libertario y la incertidumbre sobre el futuro del PRO en su bastión político. Cambios de gabinete, elecciones adelantadas y negociaciones clave marcan el rumbo hacia 2025.
El primer año de Jorge Macri al frente del gobierno porteño estuvo marcado por tensiones internas, fricciones con figuras clave del PRO y el avance del libertarismo como una amenaza electoral. Las dificultades en la gestión, sumadas a la necesidad de mantener la competitividad del partido amarillo, impulsaron al alcalde a realizar cambios de gabinete y adelantar las elecciones legislativas de 2025, buscando preservar el poder en la Ciudad.
Desde el inicio, la administración de Macri enfrentó complicaciones. La salida de funcionarios leales a Horacio Rodríguez Larreta generó inestabilidad, mientras que el vínculo con el gobierno de Javier Milei exigió un delicado equilibrio político. En este contexto, la sensación predominante dentro del PRO es que la gestión porteña no logró consolidarse, lo que despertó preocupaciones sobre una posible migración del “voto útil” hacia los libertarios en los próximos comicios.
Cambios en el gabinete: tensiones internas y nuevas estrategias
El cambio más relevante dentro del equipo de gobierno fue el desplazamiento de Néstor Grindetti, quien dejó la jefatura de Gabinete. Su lugar lo asumió Gabriel Sánchez Zinny, un hombre cercano a Mauricio Macri. Aunque Grindetti fue reasignado como asesor, las interpretaciones sobre su salida son contradictorias. Por un lado, se lo acusa de falta de voluntad para gestionar. Por otro, voces cercanas al exjefe de Gabinete sostienen que no tuvo libertad para destacarse debido a lo que describen como un estilo “jorgecentrista” de gobierno.
Además, la renuncia de Diego Kravetz a la Secretaría de Seguridad añadió un nuevo frente de conflicto. Su salida hacia el gobierno libertario, como segundo de la SIDE bajo el mando de Santiago Caputo, fue vista como una afrenta directa a la gestión de Macri. En la Ciudad también generó malestar el episodio que involucró a Kravetz en una denuncia por presunto maltrato a un joven detenido, lo que dejó dudas sobre su desempeño en el cargo.
El reemplazo de Kravetz por Ezequiel Daglio, un dirigente ligado a Patricia Bullrich, fue interpretado como un gesto para calmar las aguas dentro del PRO. La relación entre Macri y Bullrich había sufrido tensiones, especialmente después de que algunos legisladores afines a la ministra rechazaron el presupuesto porteño. El nombramiento de Daglio buscó frenar una interna que amenazaba con desestabilizar aún más al oficialismo.
Una elección adelantada y sin PASO como estrategia
Entre las decisiones más relevantes, Jorge Macri, en coordinación con su primo Mauricio, resolvió adelantar las elecciones legislativas al 27 de abril de 2025. Según allegados a ambos, la medida fue consensuada y busca evitar que el “voto útil” se incline hacia los candidatos de Milei. Además, se evalúa enviar un proyecto a la Legislatura porteña para eliminar las PASO, con el objetivo de simplificar el escenario electoral y fortalecer la posición del PRO.
Sin embargo, la estrategia no está exenta de riesgos. Algunos dirigentes temen que el debate sobre la gestión porteña termine afectando la imagen del partido. Además, desde el entorno de Macri admiten que no existe un plan electoral definido, lo que aumenta la incertidumbre en un contexto de creciente presión por parte de los libertarios.
La amenaza libertaria y el futuro del macrismo
El avance del espacio liderado por Milei en la Ciudad representa un desafío directo para el PRO. Karina Milei, en un acto reciente, coqueteó con la posibilidad de ser candidata, afirmando: “Voy a estar donde mi hermano lo necesite”. Su presencia, junto al vocero presidencial Manuel Adorni, refuerza la intención de los libertarios de disputar el bastión del macrismo.
En paralelo, Patricia Bullrich también emerge como una figura clave en este escenario. Aunque asegura no tener aspiraciones inmediatas, algunos creen que podría postularse al Senado como un trampolín hacia futuras candidaturas.
Ante este panorama, el PRO no descarta medidas drásticas. Si la situación lo exige, Mauricio Macri podría verse obligado a competir en las elecciones para evitar una derrota en el territorio que consolidó su carrera política.
El 2025 será un año crucial para el macrismo. Los resultados en la Ciudad no solo definirán el futuro de la gestión de Jorge Macri, sino también el lugar del PRO en un escenario político cada vez más fragmentado y competitivo.
