Una auditoría del Gobierno porteño detectó beneficiarios fallecidos, ingresos millonarios y comedores que no entregaron alimentos. La Ciudad cerró 40 espacios y suspendió más de 5.000 raciones, mientras el diputado respondió con agravios y anunció un cruce judicial.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, lanzó una acusación directa contra el diputado nacional Juan Grabois tras una fiscalización sobre la red de comedores de la Ciudad. El operativo expuso irregularidades graves en los listados de beneficiarios y en el funcionamiento de varios espacios. El mandatario porteño vinculó esas anomalías con organizaciones sociales cercanas al dirigente.
Macri publicó un mensaje en redes sociales con una definición contundente: “Comedores fantasma y muertos anotados como beneficiarios. El negocio de la pobreza tiene nombre y apellido: Juan Grabois. Acá en la Ciudad se te terminaron los curros. Denuncia en curso”. Desde el Gobierno porteño indicaron que entre las entidades investigadas figuró el Movimiento Popular La Dignidad, asociado a sectores de la UTEP.
La auditoría del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat abarcó a más de 500 comedores que integraron la red de cobertura alimentaria. El cruce de datos con registros oficiales arrojó números precisos. En los padrones aparecieron 454 personas fallecidas, 196 beneficiarios con dos o más inmuebles y 1.517 con al menos dos automóviles. También figuraron 476 personas con ingresos superiores a $2 millones mensuales y 18 con ingresos mayores a $5 millones.
El relevamiento incluyó otros casos. Las autoridades detectaron 23 inscriptos en categorías altas de monotributo, 40 jubilados con haberes por encima de $2 millones y cinco con ingresos previsionales superiores a $5 millones. En situaciones puntuales, el registro mostró beneficiarios con hasta 13 propiedades, otros con once autos y algunos con embarcaciones.
Como consecuencia, la Ciudad suspendió más de 5.000 raciones que no contaron con respaldo válido y cerró 40 comedores señalados como “fantasma”, ya que no entregaron comida a quienes declararon asistir. Entre los espacios observados figuraron direcciones de Mataderos y Flores que, según el informe oficial, no funcionaron como comedores.
El ministro de Desarrollo Humano, Gabriel Mraida, defendió la política de control y sostuvo: “Fiscalizar es clave para controlar que nadie juegue con el hambre de la gente, y también para conocer mejor y poder acompañar a las familias que hoy van a un comedor”. Desde la cartera explicaron que la implementación de una aplicación de registro permitió identificar a cada beneficiario y seguir el destino de las raciones.
En paralelo, el Ejecutivo porteño informó que dos comedores reabrieron sin intermediarios luego de perder la asistencia por las irregularidades detectadas en las organizaciones que los administraban. Según la Ciudad, esa medida restableció la cobertura alimentaria a decenas de familias.
Grabois respondió de inmediato al planteo del jefe de Gobierno. Comentó la publicación en redes y escribió: “Un Macri trucho no puede hacer otra cosa que una denuncia trucha. Persona horrible, ignorante, resentida y corrupta”. Luego agregó: “Nos vemos en Tribunales, salame”. En otro mensaje, profundizó el cruce político y calificó a Macri como un “resentido corrupto de Vicente López”, además de atribuirle una disputa interna dentro del espacio opositor.
Mientras el conflicto escaló en el plano público y judicial, el Gobierno porteño afirmó que más de 250.000 personas recibieron asistencia alimentaria diaria en la Ciudad a través de comedores, centros comunitarios y programas de transferencia directa. La gestión sostuvo que los controles buscaron ordenar el sistema y garantizar que los recursos lleguen a quienes los necesitan.
