Fueron el Padre Pepe, Katopodis, Moreira e importantes figuras del entorno local.
Las instalaciones de la sala Victoria Pueyrredón del Palacio Municipal de Gral. San Martín, se vieron totalmente desbordadas y – a pesar de la ubicación de sillas auxiliares- gran cantidad de la concurrencia tuvo que escuchar en la antesala del salón y en el pasillo, las exposiciones de los oradores.
Se encontraban presentes el señor ministro de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires, doctor Gabriel Katopodis, el que saludó afectuosamente al Padre Di Paola y a Jorge Benedetti, asimismo el señor intendente municipal licenciado Fernando Moreira, la Secretaría para la Integración Educativa, Cultural y Deportiva, Nancy Cappelloni, el señor Director Provincial de Infraestructura Escolar, Oscar Menteguia, el señor Jefe de Gabinete de la municipalidad de San Martín, Andrés Alonso, entre otras autoridades del municipio. La reunión comenzó con la interpretación de la canción dedicada al padre Carlos Mugica “A la Hora de la Luz”, conducida por la monja villera Hermana Patricia y acompañada por todos los presentes.
Luego se dio lectura de la comunicación del Honorable Concejo Deliberante, firmada por el licenciado Diego Perrella, donde se declara de interés municipal y legislativo el libro que nos ocupa.

De inmediato el señor intendente, Fernando Moreira, pronunció unas palabras de bienvenida al padre José María “Pepe” di Paola y al autor de la obra, agradeciéndoles la presencia en la intendencia y felicitándolos por la iniciativa. Luego tomó la palabra la Secretaría de Integración Educativa, Nancy Cappelloni, quien saludó a los asistentes y agradeció muy especialmente la presencia del padre “Pepe” di Paola y destacó la importancia que el evento tenía para el municipio de San Martín
Comenzó con las exposiciones el diputado nacional (mc) y amigo de padre Carlos Mugica, Dr. Carlos Ferré, quien manifestó que la iniciativa de hacer un libro sobre Mugica surgió de un grupo de amigos que compartieron con él una década de su juventud en los años sesenta y que eligieron a Jorge Benedetti por considerarlo el más capaz para la tarea. Creyeron que con sus propios recuerdos alcanzaría, pero el autor incursionó en múltiples y precisas investigaciones que completaron una obra excelente que es el libro que hoy se presenta.
A continuación, habló el Padre “Pepe” Di Paola quien señaló que la obra de Carlos Mugica y su ejemplo había inspirado a muchos sacerdotes a asumir la misión de ser curas villeros y que el propio Cardenal Bergoglio, luego Papa Francisco, los animó en ese sentido, reconociendo el testimonio del sacerdote asesinado, al que definió como mártir de la Iglesia por haber ofrendado la vida defendiendo su fe en las obras realizadas en favor de sus hermanos más humildes.

Cerró el acto el Lic. Benedetti quien hizo una síntesis de la vida de Carlos Mugica y fue señalando como todo su accionar fue poner todo de sí para llevar adelante la misión. Contó de un costado místico poco conocido de Mugica quien pasaba muchas horas en oración y tenía como refugio espiritual la Abadía de los Benedictinos en Los Toldos donde se reunía con su amigo el monje Mamerto Menapacce.
Afirmó enfáticamente que Mugica no era un hombre del pasado a quien había que recordar sino un hombre del futuro en quien se podía reflejar un modelo de vida a imitar. Un testigo que se alza sobre la chatura de muchos de los que pretenden ser dirigentes para señalar un camino de pasión y de lucha para afrontar los desafíos de este presente.
Desarrolló luego el vínculo que unió a Mugica con el General Perón y como influyó esta relación en el grupo de Sacerdotes para el Tercer mundo. Comentó que en una reunión que mantuvieron con el expresidente, que luego se la conoció como el “Sermón de Vicente López”, lugar donde residía Perón cuando vuelve de España, les indica a los sacerdotes cuál creía que debía ser su misión como curas en el logro de construir la comunidad organizada.
Una nota muy emotiva tuvo lugar al finalizar el acto. Benedetti asistido por sus nietos presentes y por el padre Di Paola, ofreció a los concurrentes compartir un trozo de pan a fin de afirmar el carácter de compañeros de los presentes, explicando que la etimología del término compañero es que son los que comparten el pan.


