El concejal de la UCR de San Isidro resaltó las condiciones políticas del Intendente, que ya anunció que buscará la candidatura a gobernador bonaerense. También reflexionó sobre Carlos Castellano, presidente del HCD que buscará continuar el proyecto en el Ejecutivo local. Además opinó sobre el rol de Marcela Durrieu, concejal del Frente Renovador pero opositora a la gestión.
Jorge Álvarez, concejal de San Isidro, visitó LaNoticiaWeb TV y resaltó las condiciones de Gustavo Posse para ser candidato a gobernador.
Posse ya confirmó que intentará pelear por la gobernación, y eligió al concejal Carlos Castellano para que sea el continuador del proceso en la intendencia. ¿Cambia algo esto el panorama previsible que siempre tiene San Isidro?
Gustavo Posse tiene condiciones de sobra para dar un paso hacia delante y hacia arriba en su carrera política. Tampoco me parece un cambio abrupto, es parte de una transición. Posse y la gestión en los últimos años han hecho cambios en la continuidad. Los lugares claves del gabinete son conformados por jóvenes de 40 años.
Es algo que no sucedía antes…
Y que han sido formados en el seno de la administración municipal y que han hecho mérito en toda su carrera. En ese sentido lo de Castellano como representante para suceder a Posse es casi como un fruto de todo un proceso generacional, que el propio Gustavo representó. En todos estos años hubo avances y además esto cumple un ciclo político, porque la ciudad ha tenido adaptaciones a distintos cambios que hubo en la Argentina. Están dadas todas las condiciones.
¿Qué méritos le ves a Posse para ser gobernador?
Tiene capacidad de gestión. Administra y apela al sentido común. Tiene desarrollado el oído para entender qué pasa en la sociedad. Ha tenido la capacidad de comprender y entender los cambios mucho antes que otros políticos, incluso a mí me ha costado entenderlo a veces. Tiene un olfato desarrollado sobre el humor social que hace a su función. Está en constante contacto con el ciudadano. Creo que la provincia de Buenos Aires necesita líderes políticos de estas características. En lo local, la administración que surgió en el año 1983 ha podido desarrollar todas las acciones de gestión, pero hay desarrollos que no han podido llevarse a cabo por cuestiones que tienen que ver con la administración provincial. Entonces aparece como lógico aspirar a hacer esas transformaciones desde un estamento superior, en este caso la gobernación de la provincia. Fuera de él, no hay aspirantes a gobernador que reúnan requisitos mucho más desarrollados, por el contrario. A Posse le sobra para posicionarse o pedirle el acompañamiento a la ciudadanía.
¿Cómo vivís lo que pasa en el Frente Renovador de San Isidro, con la concejal Marcela Durrieu, suegra de Massa, y opositora a la gestión?
Creo que eso lo debe responder Marcela Durrieu, y explicar la contradicción de estar en el mismo espacio con Posse y a la vez ser la principal opositora. No tengo la costumbre de hablar de lo que deberían hacer los otros. A mi juicio aparece un poco inexplicable tanta dureza y ensañamiento con una persona. Pero cada uno hace lo que cree conveniente.
En las últimas semanas saltaron a la luz distintas aristas de la inseguridad y el delito, las mafias, el discurso xenófobo, la trata de personas, ¿cuál es tu análisis?
No parece serio debatir lo que está pasando, sobre todo por Berni, quien pone el gobierno como vocero para debatir. Estamos frente a una cortina de humo. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se ha caracterizado por fundamentar sus acciones, estemos de acuerdo o no. En este caso estamos ante un showman, hace declaraciones altisonantes. No amerita un análisis profundo.
Tapa el eje de la cuestión, la inseguridad.
Es una estrategia de bomba de humo para quitar el eje de la verdadera problemática que se sufre en el área metropolitana y la periferia.
Berni hace declaraciones pero también gana adhesiones. Quizás tiene alguna fantasía electoral post 2015. Algo repercute con las cosas que dice.
En la sociedad en general, no solo en la Argentina, hay un rechazo al externo, al otro. Siempre la culpa la tiene el de afuera. Sucede con los inmigrantes en todo el mundo. Ese imaginario social siempre tiene anclaje. Siempre el otro es el motivo del miedo. Y esos temores se amplían en situaciones de crisis económica y desempleo. El gobierno nacional quiere gestar una cortina de humo porque no puede responder ante algunos debates, uno de ellos la inseguridad, pero también la política económica y la inflación que destruye el ingreso de los ciudadanos.

