La pelea por la vicepresidencia primera de la Cámara alta expone las diferencias continuas entre el kicillofismo y el cristinismo.
La pulseada por las autoridades del Senado bonaerense dejó al descubierto una interna cada vez más fuerte dentro del peronismo. En el foco del conflicto aparecen Mario Ishii, exintendente de José C. Paz, y la senadora Ayelén Durán. La definición de la vicepresidencia primera se convirtió en el escenario donde chocan los dos sectores: el kicillofismo y el cristinismo.
El inicio del conflicto interno fue la sesión preparatoria del 8 de diciembre. Ese día, la presidenta del Senado, Verónica Magario, tomó juramento a los legisladores electos y aceptó las licencias de quienes no seguirán en la Legislatura, pero evitó avanzar con la conformación de las autoridades por falta de acuerdo.
Detrás de esa postergación se escondía una disputa política: Ishii es el candidato impulsado por el cristinismo y el massismo para ocupar el sillón que había dejado vacante Luis Vivona. En la otra vereda, el sector más cercano al gobernador promovió a Durán, una excamporista vinculada a Andrés «Cuervo» Larroque y respaldada por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, con el objetivo de ganar mayor control en la Cámara alta.

La falta de consenso no solo trabó las negociaciones, sino que elevó el conflicto. Sergio Berni, otro de los nombres que circuló para la vicepresidencia primera, expresó públicamente su enojo y envió una nota a Magario en la que la acusó de haber incurrido «en el incumplimiento de los deberes de funcionario público».
Desde el kicillofismo aseguran que no todos los sectores fueron consultados antes de impulsar la candidatura de Durán, mientras que del lado kirchnerista sostienen que, por reparto de poder, el cargo debía quedar en manos de ellos.
La comparación con Diputados también entra en la discusión: allí, la presidencia quedó para el kirchnerismo y la vicepresidencia para el massismo, un esquema que algunos pretenden replicar.
La tensión escaló aún más la semana pasada, cuando senadores que no responden al kicillofismo enviaron una nota a Magario para pedir una sesión extraordinaria que permita tratar proyectos del Ejecutivo a punto de perder estado parlamentario y, finalmente, definir las autoridades.
