Ante lo que muchos considerar un papel sin precedentes por el traspié de la ley ómnibus, que deberá ser discutida nuevamente en comisiones, se impone el interrogante. Con la bronca reinante, la idea de faltar a la asamblea legislativa está en el aire
La crisis política que sacudió al gobierno nacional tras la derrota legislativo por el rechazo en particular de la ley ómnibus sigue teniendo sus cimbronazos. Desde su viaje por Israel y Europa, el Presidente Javier Milei busca la forma de encauzar el rumbo de su gestión. Enfurecido y por momento desequilibrado emocionalmente, como se lo ve en la red social X.
“Milei no sabe qué hacer. Le proponen ideas, nadie sabe muy bien cómo seguir, y quedó sin agenda. Se quedó sin letra porque lo único que se hablaba en las reuniones de gabinete era del DNU y la Ley Bases», confesó un funcionario cercano al mandatario, lo que da cuenta de lo indigerible que fue para La Libertad Avanza la derrota en Diputados.
Ante lo que muchos considerar un papel sin precedentes por el traspié de la ley ómnibus, que deberá ser discutida nuevamente en comisiones, se impone un interrogante: ¿Irá Milei el primero de Marzo al Congreso?
El miércoles a la noche hubo una reunión reservada entre el jefe del Gabinete, Nicolás Posse; el ministro del Interior, Guillermo Francos; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el asesor presidencial en marketing de campaña, Santiago Caputo. Querían proponerle soluciones al Presidente, que estaba en Israel y que se reunirá con el papa Francisco el lunes próximo en El Vaticano.
Muchos especulan que la idea de faltar a la asamblea legislativa estuvo en el aire de esa misiva de urgencia entre los principales asesores del presidente.
“Milei no quiere ir al Congreso. Imaginate que tendrá que enfrentar a 257 diputados que le rechazaron la ley, aunque haya sido Zago el que la retiró. Milei dijo que todos ellos son traidores, delincuentes, estafadores, casta, ladrones y que votaron en contra del pueblo, además de publicar sus caras en las redes sociales”, señalan en el Gobierno.
“Imagínate si va al discurso y lo empiezan a insultar y él empieza a responder con insultos y acusaciones a los diputados, sería un escándalo internacional y de eso no se vuelve, quedaría a tiro del juicio político”, especula cerca de Javier Milei.
