Ricardo Quintela consiguió que Máximo Kirchner confirmara su presencia en el acto por el aniversario del asesinato de Enrique Angelelli, pero Axel Kicillof descartó asistir. La ausencia del gobernador bonaerense volvió a dejar expuesta la fractura que atraviesa al peronismo.
La cumbre que Ricardo Quintela imaginó como una señal de unidad del peronismo quedó incompleta antes de comenzar. Axel Kicillof decidió no participar del acto que el gobernador riojano organizó para este fin de semana, mientras que Máximo Kirchner sí confirmó su presencia. La ausencia del mandatario bonaerense frustró la posibilidad de mostrar una imagen conjunta entre los dos principales referentes de la interna peronista.
Quintela impulsó la convocatoria con la intención de reunir a gobernadores, legisladores y dirigentes de los distintos sectores del PJ durante el homenaje por el 50° aniversario del asesinato del obispo Enrique Angelelli. La apuesta principal consistía en sentar en la misma mesa a Máximo Kirchner y a Kicillof, enfrentados desde hace más de un año por la conducción del espacio.
El gobernador riojano mantuvo conversaciones por separado con ambos dirigentes antes de extender las invitaciones al resto del peronismo. El diálogo con el líder de La Cámpora abrió una nueva etapa en una relación que quedó dañada tras la disputa por la presidencia del Partido Justicialista en 2024.
Desde el entorno de Quintela sostuvieron que el acercamiento avanzó después de un mensaje claro hacia el kirchnerismo. «Maximo escuchó de Quintela lo que quería escuchar de él, que es imposible la unidad del peronismo sin Cristina», afirmaron dirigentes riojanos. En ese mismo sentido agregaron: «Máximo dice que él está dispuesto a acordar».
La situación fue distinta con Kicillof. Aunque Quintela buscó convencerlo de participar, el gobernador bonaerense finalmente resolvió no viajar a La Rioja. La decisión respondió al profundo deterioro de la relación con La Cámpora y al rechazo que existe dentro del Movimiento Derecho al Futuro a compartir una actividad política con ese sector.
El conflicto volvió a escalar después de las declaraciones del diputado bonaerense Facundo Tignanelli, quien comparó a Kicillof con Augusto Vandor. En el entorno del mandatario provincial interpretaron esas expresiones como una nueva ofensiva del kirchnerismo. «Si te dicen ‘Vandor’ mucho no quieren conversar», resumió un dirigente cercano al gobernador.
La ausencia de Kicillof también representó un revés para la estrategia de Quintela. El mandatario riojano pretendía posicionarse como un dirigente capaz de tender puentes entre los distintos sectores del peronismo en la antesala de la discusión electoral de 2027.
Además de Máximo Kirchner, Quintela invitó a Sergio Massa, gobernadores peronistas y autoridades de los bloques legislativos. Massa todavía no confirmó su asistencia, mientras que los jefes de bancada Germán Martínez y José Mayans sí participarán del encuentro.
Sin Kicillof, la cumbre perdió la imagen política que Quintela buscó construir. El acto reunirá a parte del peronismo, pero volverá a exhibir que la principal fractura interna sigue abierta y sin una instancia de reconciliación a la vista.
