La convocatoria será este lunes por la noche y reunirá a ministros y funcionarios clave del oficialismo. El encuentro servirá para hacer un balance del año y poner sobre la mesa los desafíos de cara a 2026, con el Presupuesto como eje central de la conversación informal
Con el calendario político aún lejos de marcar el cierre de 2025, pero con el Congreso atravesado por negociaciones intensas, Javier Milei resolvió anticipar el clima de balance y cierre de año. El Presidente convocó a un asado en la Quinta de Olivos para reunir a su gabinete y a los principales funcionarios del oficialismo, con el objetivo de repasar lo actuado y definir las prioridades del Gobierno para el próximo período.
La cita será este lunes por la noche en la residencia presidencial, apenas 48 horas después del regreso del mandatario desde Foz de Iguazú, en Brasil, donde participó de la cumbre de líderes del Mercosur.
El encuentro reunirá a los integrantes más influyentes del núcleo libertario. Estarán la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Interior, Diego Santilli; el diputado Martín Menem; la senadora Patricia Bullrich y el asesor presidencial Santiago Caputo, entre otros.
Por el momento, no está definido si los asistentes deberán costear su propio plato, como ocurrió el año pasado, cuando las consumiciones fueron cobradas mediante un posnet de la Casa Rosada a empleados y funcionarios.
Durante la velada, se espera que Milei pronuncie un discurso con tono de cierre de año. Allí repasará lo que considera los principales logros de su gestión, con énfasis en la economía y la seguridad, ejes centrales de su narrativa política, pero también en el plano electoral, tras el triunfo contundente de La Libertad Avanza en la mayoría de las jurisdicciones del país. Además, el Presidente haría referencia a las cuentas pendientes de su administración, en especial en el frente legislativo.
En la cúpula libertaria sostienen que el balance del año es favorable. Aunque admiten las turbulencias políticas y económicas posteriores a la derrota electoral de septiembre en la provincia de Buenos Aires, remarcan que el escenario se revirtió con el resultado de las elecciones nacionales de octubre.
Para el universo violeta, el respaldo de las urnas no sólo aportó calma a los mercados, sino que también ordenó el tablero político. Ese escenario le permitió a Milei recomponer vínculos con antiguos aliados, en particular con los gobernadores que lo acompañaron en la firma del Pacto de Mayo en Tucumán en 2024, y avanzar en una reorganización interna del gabinete.
Este giro hacia una mayor apertura y diálogo, contrastante con las críticas feroces que el Presidente había dirigido en el pasado a sectores de la oposición, resulta clave en las negociaciones que hoy se desarrollan tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Allí operan varios de sus principales interlocutores: Menem y Bullrich, cada uno en su recinto, junto a Santilli y el operador del círculo rojo Ignacio Devitt.
La nueva dinámica interna se consolidó tras los comicios de octubre. El Presidente desplazó a viejos interlocutores y renovó puestos clave del Ejecutivo. En ese marco, Manuel Adorni pasó de la Vocería a la Jefatura de Gabinete; Patricia Bullrich fue reemplazada por Alejandra Monteoliva como parte de un acuerdo previo entre la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio y El Jefe; y Luis Petri dejó el Ministerio de Defensa para asumir en la Cámara de Diputados, siendo reemplazado por el teniente general Carlos Alberto Presti.
Uno de los pocos funcionarios que se mantuvo sin cambios es Caputo. El estratega presidencial optó por bajar el perfil y poner en pausa —al menos por ahora— su interna con los Menem, aunque conserva áreas clave de influencia como la SIDE, el Ministerio de Justicia, la cartera de Salud y ARCA.
En Balcarce 50 la prioridad es clara: lograr la aprobación del Presupuesto 2026 y avanzar todo lo posible con el paquete de reformas estructurales, que incluye la laboral, la fiscal y el nuevo Código Penal. Por ese motivo, Milei sigue de cerca las conversaciones entre sus negociadores y el Congreso, luego del traspié en la última sesión de Diputados, donde el oficialismo consiguió aprobar el Presupuesto, pero no logró derogar la emergencia en discapacidad ni el financiamiento universitario.
Aunque el Presidente asume que la sanción de la ley de leyes, al igual que el resto de sus iniciativas, demandará más tiempo del esperado, su mesa chica ya activó un plan alternativo para acelerar los plazos. En ese marco, Santilli, Menem y Bullrich intensificaron las gestiones con legisladores y gobernadores alineados con la Casa Rosada.
Según pudo saber este medio, los negociadores apuntan a debatir el Presupuesto en el Senado el próximo 26 de diciembre, un día después de Navidad, para luego enviar las modificaciones a Diputados el 29, en el límite de las sesiones extraordinarias.
Esta hoja de ruta comenzó a delinearse el jueves por la tarde y se reforzó en una nueva reunión de la mesa chica presidencial realizada este viernes. Más allá de la ingeniería parlamentaria, Milei utilizará el asado en Olivos como una puesta en escena de fortaleza política y cohesión interna, pese a los ruidos que persisten puertas adentro, aunque atenuados tras octubre. El 2026 aparece así como un año determinante para el Gobierno, en la antesala del objetivo mayor: intentar la reelección en 2027.
