La crisis que explotó tras la difusión de una cuenta anónima en redes sociales dejó al descubierto la disputa de poder que atraviesa al Gobierno. De un lado quedaron Santiago Caputo y “Las Fuerzas del Cielo”. Del otro, Karina Milei, Martín Menem y el armado político de La Libertad Avanza.
La guerra interna dentro de La Libertad Avanza salió definitivamente a la superficie. El episodio que involucró a la cuenta anónima @PeriodistaRufus no solo abrió un nuevo capítulo de tensión entre Santiago Caputo y Martín Menem. También expuso cómo se divide el poder dentro del Gobierno de Javier Milei.
Hasta ahora, las diferencias circulaban por despachos oficiales, chats reservados y conversaciones privadas. Pero la polémica alrededor de la supuesta vinculación del presidente de la Cámara de Diputados con una cuenta que atacaba a funcionarios libertarios y periodistas rompió ese equilibrio y mostró una pelea que ya atravesaba varias áreas sensibles de la gestión.
En el centro del conflicto aparecen dos estructuras distintas. Por un lado, el esquema político que responde a Karina Milei y a los Menem. Por el otro, el universo que construyó Santiago Caputo alrededor de la comunicación, la inteligencia y la estrategia presidencial.
El armado de Santiago Caputo
El asesor presidencial consolidó una estructura de poder que excedió la comunicación del Gobierno. Dentro de la Casa Rosada, Caputo ganó influencia sobre áreas clave y armó un círculo de dirigentes, funcionarios e influencers que lo acompañaron desde el inicio de la gestión.
Entre los nombres más visibles aparecen Agustín Romo, Sebastián Amerio, Macarena Alifraco y Lucas “Sagaz” Luna. También sobresalen figuras del ecosistema digital libertario, como Daniel Parisini, conocido como “El Gordo Dan”, y Alejandro Sarubbi Benítez, integrante del streaming oficialista Carajo.
Ese espacio quedó identificado bajo el sello de “Las Fuerzas del Cielo”. Desde ahí impulsaron la narrativa libertaria en redes sociales y defendieron públicamente a Caputo durante las últimas horas.
Uno de los dirigentes cercanos al asesor sostuvo que la polémica “desnuda muy crudamente lo que Martín piensa de Santiago y de otros integrantes del Gobierno”. Dentro de ese sector interpretaron que el conflicto dejó expuesta una hostilidad que hasta ahora permanecía fuera de escena.

Además de la comunicación política, Caputo mantuvo influencia sobre organismos sensibles del Estado. La SIDE apareció como uno de sus principales bastiones. También conservó peso en áreas estratégicas como la Secretaría Legal y Técnica, la Procuración del Tesoro y organismos vinculados a la recaudación y la energía.
La interna incluso llegó a la Justicia y al propio funcionamiento partidario. En los últimos días, el concejal Maximiliano Corio, cercano al universo de Las Fuerzas del Cielo, presentó una denuncia ante el juez electoral Alejo Ramos Padilla para pedir la intervención de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires.
La presentación cuestionó el manejo del padrón partidario y apuntó contra la estructura que conduce Sebastián Pareja. Además, advirtió sobre la falta de elecciones internas dentro del espacio libertario bonaerense.
Dentro del oficialismo interpretaron esa movida como un nuevo capítulo de la pelea entre el armado territorial de Karina Milei y el sector que responde a Caputo.
Otro dato que profundizó la tensión surgió tras conocerse que la afiliación de Santiago Caputo a La Libertad Avanza en la Ciudad nunca terminó de formalizarse. Esa foto junto a Javier y Karina Milei había buscado mostrar una tregua dentro del oficialismo, pero la crisis volvió a escalar.
En el oficialismo muchos describieron a Caputo como el principal intérprete político de Javier Milei.
Karina Milei, los Menem y el control del partido
Del otro lado quedó el sector que construyó Karina Milei junto a Martín y Eduardo “Lule” Menem. Ese espacio concentró el armado territorial de La Libertad Avanza y manejó buena parte de las negociaciones políticas del oficialismo.
Martín Menem ocupó un rol central dentro de la estructura libertaria. Además de conducir Diputados, ganó influencia en las decisiones de la Casa Rosada gracias a la confianza directa de Karina Milei y del propio Presidente.
Lule Menem, en tanto, se convirtió en uno de los principales armadores del oficialismo. Desde un cargo de bajo perfil formal, construyó vínculos con gobernadores, legisladores, dirigentes territoriales y sectores judiciales.
Dentro del Gobierno muchos lo observaron como una especie de “ministro del Interior blue” por su capacidad de negociación política.
En territorio bonaerense, Sebastián Pareja se transformó en una pieza clave de ese esquema. El dirigente quedó a cargo del armado provincial libertario y mantuvo fuertes diferencias con el espacio de Las Fuerzas del Cielo.
Pareja incluso acudió a la Justicia después de denunciar hostigamientos en redes sociales y la difusión de su teléfono personal tras la derrota electoral bonaerense de 2025. La fiscal Celsa Ramírez llamó a indagatoria a 24 militantes digitales, una decisión que generó rechazo dentro del universo caputista.

“Nadie de LLA asistió a los chicos. Ningún Diputado les preguntó si necesitaban abogados, algunos tienen defensores oficiales”, se quejó uno de los tuiteros denunciados.
La pelea escaló después de que Santiago Caputo vinculara públicamente a Martín Menem con la cuenta anónima que cuestionaba a funcionarios libertarios y periodistas. Desde el entorno del riojano rechazaron la acusación y minimizaron el episodio.
“Es lo mismo, vos te insultás con tus compañeros puertas adentro y afuera se llevan como el orto también. Acá no cambió nada, solo le da de comer al periodismo”, respondieron desde el sector de Menem.
El titular de Diputados también intentó despegarse de la cuenta. “Una canallada de algún mala leche. Canallada sofisticada, por cierto. Mucho cálculo. Todo más allá de un error involuntario del CM de reenviar un link”, explicó ante sus compañeros de bloque.
Mientras tanto, Karina Milei avanzó con una estrategia para fortalecer el aparato partidario libertario. Con aval de la secretaria general de Presidencia, Sebastián Pareja organizó “cabildos abiertos” en municipios bonaerenses con el objetivo de movilizar a la estructura de cara a 2027.
Los que buscaron frenar la pelea
En medio de los dos bandos quedaron algunos dirigentes que intentaron bajar la tensión. La diputada Lilia Lemoine apareció entre las voces que reclamaron una discusión menos pública.
“Están perjudicando a Milei. Yo no puedo creer que esa cuenta sea de Menem… por eso me sorprende. Pero si lo fuera, que Caputo lo discuta en privado y no en público”, señalaron desde su entorno.
La tensión dejó una certeza dentro del oficialismo: la convivencia entre ambos sectores entró en una etapa mucho más frágil. Incluso la mesa política donde convivían Karina Milei, Santiago Caputo y los Menem perdió continuidad en las últimas semanas.
Dentro de la Casa Rosada ya circularon versiones sobre posibles cambios en las reuniones de Gabinete para reducir la presencia de dirigentes sin rango ministerial. Esa decisión afectaría directamente a Caputo y también a Martín Menem.
La interna libertaria dejó de ser un rumor de pasillo. Ahora quedó expuesta en público, con nombres propios, estructuras diferenciadas y una pelea de poder que atraviesa toda la gestión.
