El Presidente reaccionó con furia luego de que el diario publicara el vínculo firmado con Hayden Davis. Publicó mensajes que sonaron a advertencia y reavivó un conflicto que puso en tensión la libertad de expresión.
La publicación del contrato entre Javier Milei y Hayden Davis desató una reacción desmedida del Presidente contra el diario Clarín. El enojo quedó expuesto con mensajes en redes sociales que insinuaron el cierre del medio, una actitud que encendió alertas por su impacto institucional y político.
Tal como contó LaNoticiaWeb, el matutino difundió el viernes el documento que Milei firmó el año pasado en la Casa Rosada con Davis, un actor desconocido hasta ese momento y luego vinculado al escándalo de la cripto Libra. A partir de esa revelación, los legisladores que integran la comisión Libra en el Congreso evaluaron ampliar la investigación, mientras el expediente judicial avanzó con lentitud bajo la órbita del fiscal Eduardo Taiano.
Al día siguiente de la nota, Milei reaccionó en X con mensajes cargados de ironía y agresividad. En uno de ellos escribió “Masterclass” al citar un posteo que, en tono burlón, hablaba del cierre de Clarín. La explicación posterior sostuvo que se trató de una referencia al cierre habitual del diario antes de la impresión, aunque el gesto adquirió otro peso al provenir del jefe de Estado.
El antecedente reforzó esa lectura. Milei mantuvo fijado desde hace once meses un mensaje en el que calificó a Clarín como la “gran estafa argentina”. Luego, amplificó el ataque al retuitear a un usuario que afirmó que “Clarín sin pauta miente”, junto con una serie de consignas sobre el rol de los medios de comunicación.
La reacción presidencial contrastó con el lugar que ocupó la información. La nota sobre Davis no llegó a la tapa del diario, algo que sí ocurrió en otros períodos ante escándalos de magnitud similar. El nivel de enojo presidencial resultó desproporcionado frente al tratamiento periodístico.
También quedó en evidencia un cambio de clima. Las visitas de Milei al CEO del grupo, Héctor Magnetto, quedaron atrás. Aquellos encuentros, en los que participó Sebastián Pareja, ya no marcaron la agenda de la relación entre el Gobierno y el holding mediático.
El ataque contra Clarín coincidió con un momento de tensión más amplio. Sectores del establishment comenzaron a tomar distancia del libertario, en la misma semana en la que Milei chocó de forma inédita con Techint y llegó a desear la quiebra del grupo. Paolo Rocca, dueño de la compañía, compartió con Magnetto la conducción de la Asociación Empresaria Argentina.
En paralelo, el Gobierno abrió otro frente con la prensa internacional. Un día antes de los mensajes contra Clarín, los libertarios cruzaron al New York Times tras una nota que reveló una negociación con Donald Trump para que la Argentina reciba deportados de Estados Unidos. La Casa Rosada no emitió un desmentido oficial. El canciller Pablo Quirno, señalado como protagonista de las gestiones, guardó silencio.
Milei se limitó a retuitear una desmentida difundida por el Gordo Dan. Agustín Romo, jefe del bloque libertario en el Senado bonaerense, elevó el tono y calificó a los periodistas del diario neoyorquino como unos “conchudos”.
El episodio dejó una señal inquietante. Un Presidente que respondió a una investigación periodística con amenazas veladas profundizó la confrontación con la prensa y sumó un nuevo foco de conflicto político en medio del escándalo por el caso LIBRA.
