En una nueva presentación pública, el ministro de Economía volvió a rechazar la existencia de negociaciones por un crédito de 20.000 millones de dólares, pese a que ese mismo monto surgió de declaraciones previas de funcionarios de Estados Unidos y de su propia admisión. Su desmentida abrió un nuevo frente de dudas, mientras buscó instalar un discurso de autosuficiencia económica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, aprovechó una exposición en el ciclo “Líderes”, organizado por El Cronista, para negar otra vez que Argentina mantuviera conversaciones con bancos internacionales por un crédito de 20.000 millones de dólares. El contraste resultó inmediato, porque ese número formó parte de declaraciones oficiales de la administración estadounidense y también emergió de expresiones públicas del propio ministro. Aun así, insistió en que “Nunca hablamos con los bancos de un rescate, ni de 20 mil millones. Es una ‘operación’ más con la sola intención de generar confusión”.
La desmentida volvió a encender las dudas del mercado. Las idas y vueltas sobre la supuesta asistencia ya habían impulsado ventas de bonos, bajas de hasta 7 % en acciones y un salto del riesgo país por encima de los 660 puntos. Caputo insistió hoy en que el Gobierno eligió evitar cualquier financiamiento externo significativo y atribuyó esa decisión a una supuesta mejora política. Aseguró que, después de las elecciones, “se descomprimió el riesgo kuka” y que el oficialismo optó por resolver la situación “por las nuestras”.
Caputo: «Nunca hablamos con los bancos de un rescate, ni de 20 mil millones». pic.twitter.com/hrYopPWkzm
— Hernán Letcher (@hernanletcher) November 22, 2025
En ese marco, admitió que Argentina recibió ofertas de entre 6.000 y 7.000 millones de dólares, aunque aclaró que la aceptación no era automática. “Estamos viendo cuánto tomaremos”, afirmó. Sus dichos chocaron con el escenario que él mismo había alimentado durante semanas, cuando sugirió la posibilidad de un respaldo financiero histórico. Ese giro reforzó la percepción de inestabilidad informativa: la incertidumbre ya no proviene solo del contexto económico, sino también de la palabra del ministro.
Caputo sostuvo que el acuerdo con Estados Unidos incluyó a “otros dos países”, aunque evitó precisarlos. También prometió un descenso del riesgo país en el corto plazo. Según él, la economía “se está recuperando fuertemente” y las leyes enviadas al Congreso darán “un empujonazo a la economía”. En la misma línea, afirmó: “Estamos en mejor posición que nunca desde que inicio esta presidencia. Más cerca que nunca de tener acceso nuevamente a mercados para poder acumular reservas de manera coordinada y tranquila”.
La exposición incluyó un detallado cálculo sobre la compra de divisas. Explicó que el Presupuesto proyectaba una base monetaria constante, lo que permitiría adquirir alrededor de 7.000 millones de dólares sin esterilización. Afirmó que una mejora de la demanda de dinero habilitaría montos mayores: 10.000, 14.000 y hasta 21.000 millones de dólares según distintos escenarios. El ministro defendió esa perspectiva como parte de un plan de acumulación de reservas que no requeriría costos financieros adicionales, aunque evitó precisar cómo compatibilizaría esas compras con su negativa a buscar financiamiento externo relevante.
Caputo también apuntó contra sectores críticos del Gobierno. Dijo que parte de la oposición “quiere que al país le vaya mal” y que por eso “inventan imposibles”. Según él, “el Fondo quiere que compremos reservas, el mercado quiere y nosotros queremos”. Marcó diferencias entre comprar y acumular, y aseguró que “hemos comprado una cantidad de reservas récord”, pero que la herencia de deuda complicó la acumulación neta. Agregó que el acceso a los mercados facilitará el proceso en los próximos meses.
El ministro destacó que la concesión de hidroeléctricas aportará 700 millones de dólares sin deuda asociada y defendió la posibilidad de obtener recursos adicionales mediante la privatización de empresas públicas. Ratificó también la continuidad del sistema de bandas cambiarias. Lo describió como un mecanismo necesario para un país con “mucha volatilidad de demanda de dinero y política” y subrayó que otros países lo utilizaron durante años en procesos de estabilización.
Hacia el final, adoptó un tono más enfático y aseguró que atraviesa su momento de mayor optimismo. Para Caputo, “Este es un tren que ya arrancó”. Dijo que el país ingresó en “el mejor ciclo económico, por lo menos desde que yo nací” y animó a acompañar la estrategia oficial. Sin embargo, la contradicción entre su negación actual y sus expresiones previas dejó un interrogante central: si el propio ministro cambia de versión sobre el plan financiero, la estabilidad que promete pierde fuerza antes de llegar al mercado.
