Esto es así debido a que se venció el plazo para celebrar la sesión extraordinaria que iba a tratar este ejercicio. El oficialismo se evitó el impacto negativo de una votación perdida de antemano y la oposición sufrió un traspie luego de haber cobrado cierto impulso.
Finalmente, la rendición de cuentas del período 2016 de Tres de Febrero pasará al Tribunal de Cuentas. Esto es así debido a que se venció el plazo para celebrar la sesión extraordinaria que iba a tratar este ejercicio. De esta manera, el oficialismo se evitó el impacto negativo de una votación perdida, y la oposición sufrió un traspié luego de haber cobrado cierto impulso.
Semanas atrás, desde este medio deslizábamos como posible lo que terminó sucediendo. Este proceso se había iniciado a mediados de marzo con una fallida convocatoria. En aquel entonces el oficialismo había dejado caer la sesión por la certeza de que, de haberla, la misma saldría 12-11 en su contra.
Desde ese entonces había regido cierta incertidumbre sobre la continuación de la misma. Sobre todo al consolidarse el escenario desfavorable para el oficialismo: 13 ediles -FR, FpV y Federico Ferreyra- se inclinaban por la negativa. La pregunta, por aquel entonces, era la siguiente: de no haber las manos suficientes, ¿tratará el oficialismo esta rendición, a sabiendas de que la perderá?
Ya aquí asomaba la posibilidad de dejar caer este tema, para que pase directamente al Tribunal de Cuentas. Sabido es que este organismo es quien posee, desde lo técnico, la última palabra. En rigor, la votación reviste un carácter político, que se acentúa en años electorales, como este.
El asunto sumó un nuevo capítulo luego de la fallida reanudación de la sesión, producto de una convocatoria fuera de término cuando la oposición había solicitado fijar otra fecha. El adelantamiento provocó que los bloques opositores no bajasen al recinto, a lo que se le sumó la ausencia de algunos concejales aliados al oficialismo; esto redundo en una nueva caída de la sesión. No olvidar la posterior evacuación del Palacio Municipal por una amenaza de bomba.
De esta manera, llegamos al desenlace de este asunto. Sin tratamiento por parte del deliberativo, esta rendición pasó al órgano al que le corresponde dar veredicto. Así, el oficialismo pudo salir airoso de esta secuencia provocada por la falta de manos propias. La oposición, por el contrario, no pudo lograr su cometido, infligirle una derrota simbólica aa Diego Valenzuela.

