Dicen que el peronismo tiene una larga historia de lealtades y deslealtades, pero que quizás puede tolerar la traición, pero lo que no tolera es la derrota. Empezaron las críticas, algunas en los medios y otras puertas adentro, se suceden las reuniones y algunos ni siquiera aguardan los cambios de gabinete para tomar decisiones. Por Eduardo Román
Por Eduardo Román
La derogación de la resolución 125 y la crisis con el campo la dejó a Cristina Fernández con una imagen positiva de apenas 20% y a Néstor Kirchner muy cuestionado porque parte de la sociedad,- sectores medios y altos-, y la prensa, lo responsabilizan por la forma en que se manejó durante el conflicto.
Con el ex presidente como presidente del PJ y la Concertación en estado casi terminal, es evidente que la primera mandataria se recostará casi de manera exclusiva en el principal partido político argentino porque no le queda otra variante. Y esa columna vertebral también ha quedado herida y un sector del peronismo, ahora llamado disidente, se atreve a discutirle el poder a los Kirchner.Primero empezaron cuestionándolo por “no acordar con el campo”, el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti y los ex gobernadores de las principales provincias agropecuarias del país: Juan Manuel De la Sota, Jorge Busti, Felipe Solá y Carlos Reutemann.
Luego se le animaron Barrionuevo y algunos sindicatos partiendo la CGT y creando la CGT “Azul y Blanca” que ya no responde a la Rosada. Cuando vino la votación en Diputados, donde se obtuvo una ajustada media sanción en facor del oficialismo que luego no sirvió, se habían puesto rebeldes una treintena de legisladores entre justicialistas y aliados-incluida Graciela Camaño- y una semana después, en el Senado fueron más de once senadores quienes se animaron a decir que NO.
Por eso se ha sobredimensionado la decisión del vicepresidente Julio Cobos tildándolo de traición, más allá de las consideraciones que uno puede hacer sobre los motivos y las consecuencias en las que derivó esa madrugada del último jueves. Antes habían pasado cosas…
Dicen que el peronismo tiene una larga historia de lealtades y deslealtades, pero que quizás puede tolerar la traición, pero lo que no tolera es la derrota. Y lo que ya siente y ha perdido el kirchnerismo es la hegemonía dentro del peronismo. Empezaron las críticas, algunas en los medios y otras puertas adentro, se suceden las reuniones y algunos ni siquiera aguardan los cambios de gabinete para tomar decisiones.
Hoy por la mañana el diputado Felipe Solá declaró que quienes votaron en contra de la 125 se van a reunir en las próximas horas y se van a hacer respetar y que si no los integran en el bloque o los envían al freezer, van a hacer lo que les plazca. En pocas palabras, quien fuera tildado de traidor por Kunkel, lo que está diciendo es que casi con seguridad se vayan del bloque y pasen a engrosar las filas de la oposición o lo hagan para poder votar con mayor independencia.
Otro tanto podría ocurrir en el Senado donde los díscolos podrían agruparse detrás de Carlos Reutemann. Durante el fin de semana, el gobernador bonaerense Daniel Scioli,quien cayó abruptamente en la consideración de la gente, señaló que "todos", desde el Poder Ejecutivo hasta los intendentes, deben "reflexionar sobre lo ocurrido" en el marco de la crisis con el campo y "hacer las autocríticas que correspondan". El gobernador bonaerense opinó que con la derogación de la resolución 125 el país y la presidenta Cristina Fernández salieron fortalecidos, y comparó la situación que enfrenta el Gobierno con el accidente que enfrentara 20 años atrás.
Siempre se dijo que los caciques del conurbano están acostumbrados a que los presidentes pasan y ellos quedan: en los últimos diez años ocurrió que ellos permanecieron a Menem, De la Rúa, Duhalde, Néstor Kirchner y ahora Cristina. Son hábiles en olfatear instintivamente “cuando el barco cambia de rumbo” y desde el jueves están en estado deliberativo. Tras garantizar gran parte de la convocatoria en todos los actos del Gobierno, a muchos no le costaría nada retornar al primer amor y ser recibidos en los “brazos de Duhalde”. Incluso muchos ya han tenido contacto con el ex jefe. Por ahora todo es expectativa, pero, ¿cuánto tardarían, por ejemplo, Othacehé, Curto, Balestrini, Ishi, Cariglino y otros en volver ?
Algunos están dispuestos a enviarle señales a través de terceros aceptando los convites de las charlas en el Movimiento Productivo (MPA), que se preside Carlos Brown, donde este martes 22 de julio estará Jorge Busti y el 29, el gobernador de Chubut, Mario Das Neves.
Muchos, por ahora, son prudentes y aguardan expectantes los próximos pasos de la presidente y su futuro se juega en tanto la suerte que corra la obra pública prometida.
Es que el presidente del PJ no sólo ha tenido la habilidad de unir en el espanto a la Federación Agraria con la Sociedad Rural y articular la oposición que estaba desorientada, si no, que en el tema interno del peronismo puso en contacto y a recomponer relaciones a los Rodríguez Saá ,De La Sota, José Barrionuevo, el propio Busto, Felipe y Reutemann-entre otros, con Duhalde.
Todos coinciden que cuando articulen una estrategia podrán crecer e inclinar la balanza a su favor porque descreen que el país sea en 2009 y 2011 de Macri-igualmente el ex presidente lo sigue con atención- o de Carrió en la Coalición porque este país está formateado para ser gobernado por un peronista. En el futuro, un peronista disidente, quien crezca en imagen y respeto de la ciudadanía lejos del matromonio de los Kirchner. Dicen y desean que la era del postkirchnerismo ya nació.
En tanto los leales a Cristina y Néstor creen que todo esto sirvió para poner blanco sobre negro y ver con quiénes cuenta el Gobierno de ahora en más. Un costo demasiado alto para medir lealtades con todo el gallinero alborotado.
