La Libertad Avanza está muy lejos de los 48 votos que se necesitan.
Luego de que el Gobierno propusiera a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para reemplazar los puestos bacantes que dejaron para reemplazar a Elena Highton y Juan Carlos Maqueda en la Corte Suprema de Justicia, comienza a la rosca parlamentaria para ver si La Libertad Avanza tendrá los votos necesarios para aprobar los pliegos.
Cómo es sabido, LLA tiene escasa fuerza en el Congreso y en este caso, en el Senado, donde se discutirá el pliego, no sólo necesitará el acompañamiento de senadores de la oposición aliada, sino tambien de Unión por la Patria ya que se necesita reunir dos tercios de los votos, es decir 48, y no podrá llegar a ese número sin UNP, que tiene 33.
El requisito está previsto en la Constitución nacional. El artículo 99 inciso 4 establece que el Poder Ejecutivo “nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión pública, convocada al efecto”.
La Libertad Avanza está muy lejos de ese número: tiene tan solo siete representantes propios y la mayoría más importante que pudo alcanzar fue de 39, cuando la vicepresidenta Victoria Villarruel acordó con todo el arco opositor no kirchnerista para realizar la sesión preparatoria donde se designaron las autoridades del Senado, hace tres meses.
Pero quedó en claro que esa mayoría fue circunstancial y que los apoyos dependen de múltiples variables políticas. Sin ir más lejos, el Senado acaba de rechazar el DNU 70/23 del presidente Javier Milei con votos de Unión por la Patria y bloques provinciales que habían acompañado a Villarruel en aquella sesión de mediados de diciembre.
En rigor, por el momento los senadores de Unión por la Patria no se pronunciaron públicamente, aunque el tema podría deslizarse este jueves en la Comisión de Acuerdos, que se reunirá para tratar pliegos de embajadores extraordinarios y plenipotenciarios.
