Esas denuncias son radicadas en las comisarías de la Mujer de San Martín, San Miguel, Malvinas Argentinas, Hurlingham y Tres de Febrero. El 90% de esos hechos es contra la integridad sexual y las víctimas son menores. Casi el 80% de los hechos ocurre dentro del ámbito familiar o en su entorno
La Unidad Especial de Delitos Sexuales del Departamento Judicial San Martín recibe por día al menos 12 denuncias por abusos. Esas denuncias son radicadas en las comisarías de la Mujer de San Martín, San Miguel, Malvinas Argentinas, Hurlingham y Tres de Febrero.
El 90% de esos hechos es contra la integridad sexual y las víctimas son menores. Casi el 80% de los hechos ocurre dentro del ámbito familiar o en su entorno
Es la misma zona donde fue violado el chico de 6 años, cuya sentencia provocó el escándalo judicial que en las últimas semanas derivó en las renuncias de los dos jueces de la Cámara de Casación Penal bonaerense, Benjamín Sal Llargués y Horacio Piombo. Ambos magistrados habían reducido a la mitad la pena que un tribunal oral le impuso al acusado.
En esa zona, además, alrededor de 70 abusadores son condenados por año.
Esta unidad de investigación judicial está integrada por tres fiscales, seis psicólogas, una médica y una psiquiatra y fue la que estuvo a cargo de la investigación que terminó con la condena a seis años de prisión contra Mario Tolosa por abusar de G., un chico, de 6 años que jugaba al fútbol infantil en el club Loma, en el que aquél era dirigente.
Tolosa fue uno de los 70 condenados por delitos contra la integridad sexual por año en ese departamento judicial, a partir de investigaciones encaradas por la fiscalía especializada. En abril de 2012, el juez del Tribunal Oral N° 3, Miguel Bacalhau, condenó a Tolosa a seis años de prisión por el abuso gravemente ultrajante de G.
Hace un mes, se conoció el fallo en el que el juez Sal Llargués decidió rebajar la pena de 6 años a 3 años y 2 meses contra Tolosa. Dicha resolución también fue firmada por el juez Piombo, quien adhirió al voto de su colega.
Los magistrados no negaron la existencia del abuso, pero consideraron que la agresión que sufrió el menor no había sido gravemente ultrajante porque supuestamente tenía inclinaciones homosexuales.
El fallo fue recurrido por el fiscal Carlos Altuve ante la Cámara de Casación Penal bonaerense, quien solicitó a la Suprema Corte provincial que revoque la sentencia que benefició al abusador de G.
Luego de pasar poco más de un año en prisión, Tolosa regresó a su casa de Loma Hermosa y actualmente vive a diez cuadras del domicilio del chico al que, según la Justicia, agredió. En caso de que la Suprema Corte revoque el fallo de Piombo y Sal Llargués, el condenado deberá volver a la cárcel.
En las declaraciones a diversos canales de noticias, Tolosa también expresó su disconformidad con el fallo que lo benefició porque consideró que era inocente, que no abusó de G., y sugirió que el menor lo acusó para vengarse porque le advirtió que si no mejoraba su conducta, lo sacaría del equipo de fútbol. También sostuvo que el chico lo incriminó porque le prometieron un regalo. Según lo que consta en la sentencia, no figura ninguno de los elementos denunciados por el acusado.
CONDENA
Para condenar a Tolosa, el juez Bacalhau tuvo en cuenta las declaraciones de las dos psicólogas que revisaron a G. y que sostuvieron que no fabulaba, que no fue inducido a contar la historia que incriminó al "entrenador", como el niño llamaba al acusado. Tan profundo fue el trauma sufrido por el chico que en la cámara Gesell se hacía un ovillo y no quería hablar.
Una de las psicólogas que entrevistó a Tolosa sostuvo que no tenía la personalidad de un pedófilo ni de un depravado, aunque consignó que "a pesar de mostrarse llano y empático prefería no hablar de su infancia".
Según el informe psicológico, cuando se le hizo el test de Rorschach, donde se le mostraron trece láminas, "en nueve de ellas, en las que el común de la gente ve animales o personas, Tolosa veía partes genitales, especialmente, la parte anal. Quedó reflejado el sufrimiento que la persona padece con algunas cuestiones de índole sexual."
El abuso por el que fue condenado Tolosa ocurrió el 6 de marzo de 2010, en el club Loma, al que el imputado llevó a jugar a los chicos del club La Florida, de Loma Hermosa.
Al día siguiente, cuando trascendió en el barrio que la familia de G. radicó una denuncia contra el "entrenador" por supuesto abuso, el imputado fue a la casa donde el chico vivía con su abuela, Elena Quaglia, para aclarar la situación.
"Cuando el menor vio al imputado retrocedió sin darse vuelta y, mientras decía que no quería hablar con él, entró en la vivienda", sostuvo la abuela de G., quien se hizo cargo del chico cuando su padre fue llevado a prisión por abusar de una prima del pequeño y la madre, adicta, lo abandonó.
Este testimonio también fue tenido en cuenta por el juez Bacalhau al dictar el veredicto y por la fiscal del juicio, Patricia Kaplis, al solicitar la condena contra Tolosa.
"Debemos tener presente que nos encontramos ante un hecho que se consumó en la intimidad, por lo tanto, si bien en la actualidad la ciencia nos ha aportado medios para lograr acercarnos a la verdad, lo cierto es que la declaración de la víctima sigue manteniendo el protagonismo tanto en la investigación como en la solución jurídica del conflicto", sostuvo el juez Bacalhau, al explicar las dificultades para dictar una condena en los casos de abuso.

