Difundimos nota de opinión del ex Intendente Carlos Brown, quien preside el duahldista MPA (Movimiento Productivo Nacional). Compara políticas productivas nacionales y brasileñas.
Habitualmente se advierte en nuestro país una fuerte disociación entre la dirigencia política y los sectores productivos, a diferencia de lo que sucede en muchísimos otros países, desarrollados y en vías de desarrollo, lejanos y no tanto, en los que prevalece en el proceso de formulación y ejecución de políticas públicas un insoslayable compromiso con la producción y el trabajo.
Hoy en Brasil, sin ir demasiado lejos, nos encontramos con que alrededor de un tercio de sus legisladores han surgido de sectores productivos, lo cual revela la fuerte ligazón política-productiva allí existente. Aquí, lamentablemente, sucede todo lo contrario.
Los roles específicos del Ejecutivo Nacional, de los legislativos nacionales y provinciales, de los municipios, de las entidades educativas y del sistema nacional de ciencia y de la tecnología, de las organizaciones gremiales empresarias y sindicales, y hasta de las asociaciones de usuarios y consumidores, se encuentran hoy desdibujados y operan desarticulados en el complejo proceso de formulación de políticas públicas.
Particularmente destacable resulta el importante déficit de nuestros partidos políticos en la materia; pues sin lugar a dudas debería existir un mayor compromiso de los mismos con el desarrollo de la actividad productiva, más allá del discurso, comprometiendo efectiva y consecuentemente sus estructuras y accionar. El rol de los partidos políticos resulta fundamental para el desarrollo de la cultura política productivista que nuestro país requiere.
Párrafo aparte merece también el rol de las instituciones educativas y del sistema nacional de la ciencia y la tecnología.
Países desarrollados como Suecia, Estados Unidos, Alemania, tienen un promedio de inversión en I&D, equivalente al 4%, el 2,8%, y el 2,3% del PBI, respectivamente. Nuestro país se encuentra en torno al promedio de Latinoamérica, que no supera el 0,5% del PBI, por debajo de países como Chile, que está rondando el 0,68%, o Brasil, hoy en 0,55%, pero con planes para llegar al 0,65% en 2011. Tenemos un largo camino por recorrer en este aspecto, determinante de nuestra competitividad.
Asimismo cabe destacar el rol del sistema fiscal, que debe tener una clara y efectiva orientación de promoción de las actividades productivas, no supeditada a un resultado fiscal inmediato, sí, por supuesto, en un marco de solvencia fiscal intertemporal; y el rol del sistema financiero, que debe canalizar más recursos hacia inversiones productivas, financiando más proyectos que patrimonios, transformándose en una auténtica plataforma de desarrollo.
Durante los últimos años hemos tenido algunas experiencias destacables en materia de vinculación política-productiva.
En primer término experiencias pioneras a nivel municipal, como las desarrolladas en los 80's en importantes distritos de la Provincia de Buenos Aires como Lomas de Zamora, Avellaneda y San Martín, con esquemas de vinculación institucional específica con los sectores productivos, y más recientemente, el caso de Rafaela, en la Provincia de Santa Fé, ejemplo paradigmático de asociación público-privada para el desarrollo local exitosa.
En el orden provincial, experiencia como la de la Provincia de Buenos Aires, que crea el primer Ministerio de la Producción del país en 1991, que tuviera el honor de conducir, y a partir del cual multiplica y potencia la vinculación gubernamental con los sectores productivos.
AHORA BIEN, ¿QUÉ PASA EN OTROS PAÍSES?
Tenemos el caso de Brasil, paradigmático por cierto, con enorme éxito en la vinculación de la dirigencia política y los sectores productivos para la formulación y ejecución de políticas públicas sostenidas en el tiempo. Claro ejemplo de ello constituye la performance del Serviço Brasileiro de Apoio às Micro e Pequenas Empresas o SEBRAE, desarrollando el sector pyme ininterrumpidamente durante más 35 años, o bien del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social o BNDES, financiando sectores estratégicos de la industria, que se expanden día a día en nuestro país y la región, con desembolsos durante 2007 por cerca de US$ 34.000 millones.
Por otro lado, Chile, un país más chico, que tiene su Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), una institución maravillosa creada en 1939 que sostenidamente en el tiempo hace foco en el impulso a las pymes y el desarrollo productivo de las regiones del país; o la Fundación Chile, promoviendo desde 1976 la innovación y el desarrollo de capital humano.
Finalmente en Uruguay, un país aún más chico, en asociación pública-privada un día tuvieron la visión de forestar, no porque les gustaran los árboles precisamente, sino para generar una industria vinculada, que hoy con algunos problemas por todos conocidos intentan desarrollar.
Podríamos citar indefinidamente ejemplos como éstos, lo cual no debería enojarnos ni frustrarnos, sino más bien inspirarnos.
No debemos llorar por la leche derramada, ni quedarnos sólo en las críticas.
Debemos resolver nuestros problemas y aprovechar la enorme oportunidad que el mundo hoy nos está brindando, demandando en cantidades y precios crecientes aquello que nosotros mejor que cualquiera estamos en condiciones de ofrecer.
Debemos reestablecer la institucionalidad representativa, republicana y federal, volver a las fuentes en este sentido.
Resulta indispensable fortalecer el compromiso y la participación de la dirigencia política y sus estructuras partidarias, de la dirigencia gremial empresaria y sindical, como así también del resto de los actores, en el proceso de formulación y ejecución de políticas publicas en general, y en particular, aquellas destinadas a promover el desarrollo productivo, y en definitiva, el bienestar general de la ciudadanía. Debemos recrear la cultura emprendedora que alguna vez nos caracterizó. El desafío está planteado. La responsabilidad corre por nuestra cuenta.
Buenos Aires, mayo de 2008 - Dr. Carlos R. Brown - Presidente del MPA

