El intendente de Quilmes, terció ánimos en el conflicto con el campo. Hoy el peronismo se divide, y el referente del sur toma partido. Pidió reemplazos en el Gabinete de Cristina, antes de saberse la renuncia de Alberto Fernández. Algunos ministros “perdieron elecciones y no representan a su ciudad”, señaló.
El “cobazo” del Senado abrió una disputa en el peronismo. Se quiere disimular, pero gente “leal al proyecto” estaría pronta a probarse un saco distinto.
El caudillo de Lomas de Zamora mueve su influencia. Está cerca de referentes como Mario Das Neves y Jorge Busti. La CGT disidente queda del lado opositor.
En el sur bonaerense, claro, también. Empezando por el barrio: Jorge Rossi fue de su confianza y aspiran a que lo siga siendo. Mussi de Berazategui vio pasar muchas variantes del justicialismo. Díaz Pérez, de Lanús, está entre su mentado cambio y el pasado quindimilista. El histórico Manolo no estaría quieto: entre el incierto “futuro K” y la tradición, no le costaría mucho decidirse. Se sumaría a otros operadores, como Jorge Villaverde. Actuales intendentes comparten una preocupación: últimamente hubo mucho pedido de micros y poco envío de fondos.
En Quilmes, Gutiérrez tiene muchas razones para estar del lado de Cristina Kirchner, pero pide cambios. El aparato encarna más a sus rivales que a él.
El “Barba” pidió diálogo cuando se exigía apoyo a una lucha contra “gorilas” que parecía sacada de 1955. Ahora señala que hay ministros que deberían “dejar en libertad a la Presidente”, lo que sugiere un progresismo de Cristina atado a un entorno.
¿CÓMO VIVIÓ ESTA DISCUSIÓN DESARROLLADA EN EL CONGRESO NACIONAL, QUE POR SU RESULTADO INFLUYE EN EL CONJUNTO DEL PERONISMO?
El Congreso tuvo un debate muy fuerte, amplio y profundo. La propuesta no alcanzó. Lamentablemente… Yo lo dije, no era una disputa ideológica sino económica. Y para que no fracase hay que tener buenos negociadores de los dos lados, y llegar a una conclusión no sea de ganadores y vencedores, sino que todos sean vencedores en el sentido de arribar a una solución del conflicto. No alcanzó.
Más allá de algunas posturas políticas ideológicas – de algunos sectores del peronismo y del propio compañero de fórmula que votó en contra - creo que hubo error en no poder lograr un objetivo que era saludable para la economía de la nación. Hay que acatar la decisión del Congreso y derogar la 125, pero hay que volver a discutir y poner condiciones para generar las mejores posibilidades de inversión, de producción y de aporte de los sectores productivos del campo al conjunto de la ciudad. Porque nosotros estamos creando condiciones productivas, en un modelo de país, con un tipo de cambio competitivo, pero eso lo hace el conjunto de la sociedad.
Todos los que se benefician con este modelo productivo y competitivo, que les permite exportar, tienen la obligación de ser solidarios con la distribución de la riqueza, para que les llegue a aquellos que más lo necesitan.
¿PIENSA QUE SE DISCUTIÓ EN TÉRMINOS VIOLENTOS, QUE TAL VEZ LE HICIERON PERDER ALIADOS AL OFICIALISMO?
De ambos sectores. El gobierno, por un lado, con un empuje muy fuerte más que nada del Partido Justicialista, de Néstor que es su presidente. Y también del lado del campo, que vieron una confrontación, que era quién le tuerce el brazo a quién, y acá había que ver cómo resolvemos un conflicto que necesariamente tenemos que resolver para que la economía avance, y podamos tener un aporte económico de los que más ganan en función de los que menos tienen.
¿CREE QUE ES UNA OPORTUNIDAD PARA REVISAR ERRORES DEL OFICIALISMO Y HACER UNA AUTOCRÍTICA?
Cuando uno lleva adelante una estrategia política y fracasa, hay una derrota en el resultado final, obviamente que ha habido errores. Hay que analizarlos, hay que analizar la estrategia.
Hay que corregir, hay que ser abierto, más flexible, menos rígidos, menos inflexibles, menos ideologista en el debate cuando no son temas ideológicos, ya que son políticos y económicos. Hay que dejar que la Presidenta tome decisiones fuertes, que sea ella. Si yo fuera parte del gobierno, creo que debe haber un cambio de gabinete, algunos ministros deberían dejar en libertad de acción a la Presidenta para que ella resuelva cómo encarar la próxima etapa.
¿ALGUNO EN ESPECIAL?
Bueno, varios… No voy a hacer nombres hoy. Algunos agotaron su etapa. Hay otros que perdieron las elecciones y por lo tanto no representan a la ciudad que dicen representar. Lo que debe hacerse es que la Presidenta tenga libertad de acción, que profundice las medidas económicas para seguir creciendo, para que podamos seguir distribuyendo riqueza, generando más obra pública, más vivienda, mas hospitales, más salud, mejorar las jubilaciones, y haya más inversión para generar puestos de trabajo genuinos. Y además creo que hay que hacerlo con una participación de todos los sectores.
Si Cristina, como Presidenta, encara esta etapa de manera muy enérgica, muy abierta, yo no tengo duda que esto ha sido un tropezón, no es una caída. Es una lección importante que tenemos que aprender positivamente, para que nuevamente el gobierno tome el vigor que tiene, porque es un gobierno reciente, nuevo, que tiene todo un potencial para desarrollar.
LO QUE PASA ES QUE SE HABLA DE UNA CONTINUACIÓN DE UN PROYECTO QUE YA LLEVA CINCO AÑOS. USTED MENCIONABA LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO, UNA COSA QUE SE CRITICA ES QUE NO SE TRANSFORME LA ESTRUCTURA IMPOSITIVA.
Bueno, por eso, tiene que avanzar positivamente, en sentido progresista. Por eso digo que los ministros deberían dejar en libertad de acción de la Presidenta. Es claro que hubo un agotamiento de ese modelo de gobierno. Quizá fue bueno para una etapa, pero ahora comenzó otra, y el comienzo de otra etapa exige cambios, indiscutiblemente, cambios de metodologías y cambios de hombres, porque a veces los hombres hacen a una forma de trabajar, de pensar y desarrollar ideas, y entonces los hombres tienen que ser concordantes con la nueva estrategia, la nueva etapa y las nuevas metodologías.

