El intendente de Mar del Plata aseguró haber recibido mensajes intimidatorios que también involucran a su familia, vinculados a su política de control en zonas aledañas a las playas.
El intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, denunció ante la Justicia haber recibido amenazas de muerte dirigidas tanto a él como a su familia. Según el funcionario, los mensajes intimidatorios se relacionarían con las recientes acciones municipales para desalentar la actividad de los llamados «trapitos» en las inmediaciones de las playas de Mar del Plata.
En la denuncia presentada, Montenegro relató que los mensajes llegaron a través de Instagram. Uno de ellos advertía: «Te van a dar un tiro, perro, acordate. Estás advertido, bien muerto vas a estar. Ya sabemos dónde vive tu familia, hasta las pelotas estás». Estas declaraciones fueron acompañadas por pruebas que incluyen capturas de pantalla y un video donde tres individuos, presuntamente relacionados con las amenazas, aparecen armando cigarrillos de marihuana.
«No tengo miedo. Fui juez y fiscal, y por eso denuncié esta amenaza a mi familia. Pero nada va a impedir que siga persiguiendo a los que no entienden que se terminó. Amenazas conmigo no», expresó Montenegro este lunes a través de sus redes sociales, reafirmando su postura frente al conflicto.

El jefe comunal solicitó que el caso sea encuadrado en el artículo 149 bis del Código Penal, que sanciona las amenazas, y que se proceda con una investigación inmediata para identificar al responsable y determinar sus motivaciones. La denuncia fue presentada junto con el secretario de Legal, Técnica y Hacienda, Mauro Martinelli, señalando que los mensajes provienen de un usuario identificado como Juan Ancaten.
Las amenazas surgieron tras la difusión de videos donde agentes de la secretaría de Seguridad del municipio retiraban a cuidacoches de las calles más concurridas de Mar del Plata. Estas acciones, según Montenegro, buscan garantizar el orden en la ciudad durante la temporada de verano.
Desde los primeros días de enero, el gobierno municipal intensificó los controles, dejando en claro que la actividad de los trapitos no sería permitida. Los operativos han sido ampliamente comunicados por los canales oficiales del municipio, mostrando cómo los cuidacoches eran persuadidos de abandonar sus puestos.
El intendente subrayó que estas amenazas no detendrán las medidas implementadas para mantener el orden en la ciudad balnearia. «Esto no es más que una prueba de que estamos haciendo lo correcto. No hay espacio para la intimidación en Mar del Plata», concluyó Montenegro en su comunicado.
Las investigaciones ahora quedan en manos del Ministerio Público Fiscal, mientras que la comunidad espera respuestas ante un episodio que pone de relieve los desafíos de gestionar la seguridad en contextos de alta tensión social.
