Tras la operación mediática por parte del líder del PRO para mostrar a la ministra de Seguridad alejada de la mesa chica de La Libertad Avanza, fuentes cercanas a Bullrich salieron a desmentir los rumores. A pesar de los intentos por deslegitimar su posición, Bullrich ha demostrado ser una pieza clave en la dinámica política actual, con la posibilidad de postularse como senadora el próximo año. Su cercanía con Javier Milei y su influencia en el Gobierno han desafiado las narrativas impuestas por su antiguo mentor, mientras ambos espacios políticos navegan entre la búsqueda de acuerdos electorales y la necesidad de consolidar sus bases.
Desde el entorno de la ministra de Seguridad denunciaron que, en el día de ayer, se llevó a cabo una operación mediática por parte del PRO, encabezada por Mauricio Macri, que buscaba retratar a Patricia Bullrich como una figura rezagada dentro de La Libertad Avanza. Esta estrategia parece destinada a deslegitimar su posición en el escenario político actual, cuando en realidad Bullrich ha estado activamente alineada con el proyecto libertario y ha demostrado su influencia en el gobierno. A pesar de los intentos por distorsionar la percepción de su rol, la ex candidata presidencial se mantiene como una figura clave en la dinámica política, desafiando la narrativa impuesta por su antiguo mentor.
El viernes se conmemoró un año del primer abrazo público entre Javier Milei y Bullrich, tras la primera vuelta electoral y la derrota de la candidata de Juntos por el Cambio. Bullrich había llegado a un acuerdo con Mauricio Macri y el economista libertario en la residencia del ex presidente en Acassuso, donde decidieron que el PRO respaldaría al candidato de La Libertad Avanza en el balotaje contra Sergio Massa. Este pacto se selló con un cálido abrazo en los estudios de A Dos Voces, en TN, rodeados de fotógrafos.
Un año más tarde, Milei y Bullrich están en su mejor momento personal. La ministra de Seguridad ha logrado posicionarse en la mesa principal del Presidente, su opinión es valorada y cautivó a la cúpula libertaria con su protocolo anti-piquetes. Se ha adaptado tanto política como ideológicamente al proyecto libertario, ha integrado a los diputados bonaerenses que responden al bloque oficialista, y recientemente ha circulado en el entorno del bullrichismo que el Presidente, impresionado por su trabajo, le habría sugerido, como un deseo a futuro, que podría ser su compañera de fórmula si decide postularse nuevamente en 2027.
En LLA celebran la presencia de Bullrich, quien goza de un alto aprecio entre los votantes libertarios, y la ministra disfruta plenamente de este reconocimiento. Este es un juego en dos niveles, ya que la alianza entre el Presidente y la funcionaria también busca establecer un límite al jefe del PRO, quien enfrenta la incierta posibilidad de un acuerdo electoral con el Gobierno o simplemente apoyar al Ejecutivo en el Parlamento.
“Esta es una relación de a dos”, repite Bullrich en privado, según su círculo cercano, aludiendo al vínculo con Milei. Usa “de a dos” en lugar de “de a tres”, lo que implica una clara referencia a Macri.
Dentro del Gobierno, también en el entorno de la ministra, se baraja la posibilidad de que Bullrich se postule como candidata a senadora el próximo año por la Ciudad, lo que representaría un verdadero desafío para el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y su primo, quien está preocupado por el futuro del PRO, un espacio que han gestionado sin interrupciones desde 2007 y que el ex presidente no está dispuesto a ceder en ninguna negociación. “El año que viene hay que sacar a esto del Senado, poner alguna PIBA valiente que realmente represente a los porteños”, escribió recientemente en sus redes sociales el legislador Juan Pablo Arenaza, cercano a Bullrich, acompañado de una imagen de Martín Lousteau. Con el apoyo de la ministra, Arenaza criticó públicamente el código urbanístico promovido por el Gobierno de la Ciudad y estuvo muy atento a la ley de bases que el bloque libertario de Karina Milei anunció la semana pasada, sorprendiendo a un jefe de Gobierno que ya ha perdido toda esperanza en su relación con la Casa Rosada.
Bullrich afirma que no desea ser candidata. Al menos, eso es lo que dice. Sin embargo, en su entorno se divierten con las provocaciones, especialmente sabiendo que su nombre irrita a Macri, con quien no se habla desde hace tiempo. La ministra impulsa una alianza electoral con el PRO, pero quiere ser ella quien garantice ese acuerdo. Su relación con la mayoría de la cúpula del partido está fracturada. El ex presidente representa el símbolo de esa ruptura, pero las tensiones se extienden. Cristian Ritondo, por ejemplo, ha prometido venganza desde que Bullrich despidió, mediante denuncias públicas por supuestas irregularidades, a Vicente “Tito” Ventura Barreiro, un ex funcionario muy cercano al jefe del bloque del PRO en Diputados.
Bullrich, quien fue peronista de base, formó parte de la Alianza y ha navegado por todo el espectro político en las últimas dos décadas sin titubear, ya había ocupado el cargo de ministra de Seguridad durante el gobierno de Macri, aunque limitada por la estrategia macro elaborada por Marcos Peña y Jaime Durán Barba —con quienes nunca tuvo una buena relación—, ahora se siente liberada. Cree que ha llegado el momento de avanzar sin reservas y sin especulaciones, en contraposición a cómo, según ella, se ejerció el poder durante el gobierno de Cambiemos. Aunque a veces discrepa con algunos modos de la época, esto fue precisamente lo que criticó el líder del PRO en una de sus últimas intervenciones públicas, al afirmar: “Los viejos meados creemos en otro tipo de formas”.
La relación entre el Gobierno y el PRO está en un tira y afloja entre la posibilidad de un acuerdo electoral para 2025 y la necesidad de ambos sectores de encontrar intereses comunes. Para el oficialismo, la gobernabilidad es urgente; para el PRO, la supervivencia es clave ante un electorado que ya se ha volcado mayoritariamente hacia LLA. No hay espacio en el campo político para dos equipos con ideologías tan similares.
Macri está interesado en saber si desde el Gobierno están dispuestos a formalizar públicamente una alianza para el próximo año. Esto forma parte de las conversaciones en torno a la negociación del Presupuesto 2025 y la modificación de la ley que regula los decretos presidenciales, un aspecto crucial para Milei. Sin embargo, el ex presidente también es consciente de que Bullrich aspira a liderar ese posible acuerdo con el PRO. Sospecha que ella quiere diluirlo para fusionarlo con el oficialismo.
