Las calles de Tres de Febrero son el escenario de un creciente enfrentamiento político. El dirigente de Pasión por mi Ciudad, José Valle, y autores anónimos del oficialismo, son los protagonistas. En medio, amenazas y denuncias.
Por Elisa Rossi
Este 2007, lejos de ser un año tranquilo en cuanto a disputas electorales, cobró una inusitada dinámica motorizada por campañas partidarias –cada vez más agresivas- en la vía pública. Y los vecinos, acostumbrados a la contaminación visual de toda índole, son testigos involuntarios de una guerra de afiches, pintadas y volantes, que combinan originalidad con graves acusaciones.
El primero que anunció su intención de instalarse de esta manera, con el objetivo de posicionarse para la disputa de la intendencia en 2011, fue José Valle, referente del Partido Nacionalista Constitucional (a punto de constituir la fuerza vecinalista Pasión por mi Ciudad). Este empresario de eventos artísticos y deportivos, que debutó en la arena política en los últimos comicios acompañando a Roberto Lavagna, denunció varios “aprietes” del curtismo.
A principio de julio, dos volanteras fueron agredidas cerca del municipio. Poco después, el dirigente no pudo renovar su licencia de conductor porque no le reconocieron su domicilio en el distrito y recientemente, al retirarse de una sesión en el Concejo Deliberante recibió amenazas de un supuesto militante justicialista.
Todos estos hechos fueron denunciados de forma legal y administrativa; a eso hay que sumarle una nota dirigida a Presidencia de la Nación y el inicio de un expediente en el Inadi por discriminación y persecución política.
Como contrapartida, una fuente confiable que pertenece hace mucho tiempo a la gestión de Hugo Curto, señaló que está de acuerdo con tapar los afiches del flamante opositor –útil, por un lado, a la estrategia de algunos funcionarios-, pero no comparte los contenidos de la papelería que, sin firma alguna, le “pega” aludiendo a una quiebra financiera.
Quien en algún momento hizo referencia al posicionamiento de Valle fue el presidente del deliberativo, Agustín Ciorciari, que mencionó a La Noticia Web, como buen abogado cuidándose de no nombrarlo: “No vamos a permitir que ocupe una banca una persona que está en quiebra, que emitió 180 cheques sin fondos”, y añadió “permitimos que pinte, que diga que Curto es un corrupto, porque estamos en democracia”.
También filoso dijo que “a mí me preocupa lo institucional, lo político, que venga un concejal y me haga un planteo de corrupción del gobierno municipal, porque tiene conocimientos, pero no me preocupa una persona que no tiene idea qué es esto, y no puede tirar una piedra alguien que está cascoteado”.
Mientras Valle mantiene variadas reuniones con el fin de cerrar alianzas, y tanto él como su familia se manejan con custodia, desde el poder lo ven como una piedra en el zapato o como una oportunidad para debilitar adversarios internos; porque, vale aclararlo, el oficialismo enfrenta hoy más problemas puertas adentro que hacia el exterior.

