En un escenario de tercios, todos los espacios políticos irán tras las personas que decidieron no votar en las PASO. Un análisis duro de la participación en las elecciones primarias abre la posibilidad de un nuevo escenario en octubre.
El pasado domingo dejaron un escenario de tercios en las PASO. Por lo que las alianzas buscarán el voto de los que no participaron del sufragio y no se expresaron a través de las urnas.
Según los resultados arrojados, en las elecciones primarias se votó el 69,62% del padrón. Se trata de 24.016.776 personas que participaron de los comicios, sobre un total de 34.491.607. Es decir, poco menos de 10 millones. Si se le suma el voto en blanco, el nulo y el recurrido, se totalizan 11,6 millones de «votos abstinencia» que no sumaron para ningún candidato.
Llamativamente, este número es superior a lo obtenido por cualquiera de las tres coaliciones que llegaron al podio el pasado domingo. La Libertad Avanza sumó 7.116.352, Juntos por el Cambio 6.698.029 y Unión por la Patria 5.070.104 votos.
El faltazo a las urnas es sinónimo de enojo y desazón con los candidatos, y un fuerte llamado de atención a la dirigencia nacional y provincial, que encuentra un rechazo no sólo en la derrota sino también en la abstinencia. Silencioso e invisible, un tercio del electorado prefirió no participar y dejó que otro decida por él.
«La semana que viene continuamos con la campaña que venimos haciendo hasta hoy. Las PASO son las PASO y la elección general es diferente«, evaluó el jefe de campaña de Patricia Bullrich en declaraciones radiales.
“Hay mucha gente que no votó (en las PASO), el 30 por ciento del padrón», por lo que deberán «ir a buscar a esa gente«.
«La campaña de verdad empieza ahora. En estos días unimos los equipos de campaña (de Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta) y los equipos técnicos y ahora encaramos la campaña. Vamos a estar en la calle, al lado de la gente, buscando acompañar y entusiasmar», finalizó
Si el oficialismo logra alcanzar un 80 por ciento de participación ciudadana en octubre, habrá más de 4 millones de votos «nuevos» que no participaron de las primarias. En tanto que con un virtualmente imposible 85 por ciento -los récord de 1983 y 1989- habría 6 millones de votos más que en las PASO. A ello hay que sumarle los 740 mil votos de las fuerzas que no superaron el piso mínimo de 1,50 por ciento para presentarse en octubre. Y el reparto de los votos a los precandidatos que perdieron su interna, como Horacio Rodríguez Larreta, Juan Grabois y Gabriel Solano.
Puede haber allí una modificación sustancial del escenario. Es que, tomando el «voto abstinencia» como un partido más, los ‘tercios’ de Milei, Bullrich y Massa se reparten ‘apenas‘ un 60 por ciento del electorado y quedan aún más apretados: el referente libertario se impone con el 21 por ciento de los votos sobre el 100 por cien del electorado; Juntos Por el Cambio cosecha el 20 por ciento y Unión por la Patria el 19.
Hacia allí mira el oficialismo. Por eso aseguraron que «Hay para crecer y entrar al ballotage, para después ganar». Hay una mayoría que es invisible y silenciosa porque no fue a votar.
